Juan José Alonso Millán | Jueves 11 de noviembre de 2010
Un pedazo de actor, como se dice ahora, era mi amigo Juanjo Menéndez, que empezó su carrerón en el 1952 con el TEU de Madrid que, a la sazón dirigía Gustavo Pérez Puig. La cartelera de aquella temporada era más bien tediosa. Poco teatro extranjero y el de acá, así, así. La universidad formaba actores y directores y los catapultaba a enrolarse en el mundo del teatro. La censura no existía dentro del ámbito universitario, lo mismo que la Sociedad de Autores, no tenía mando autoral. Estas cosas hacían que los amantes del teatro sintieran verdadera curiosidad por lo que se hacía en el ámbito universitario. Aparecieron autores nuevos como Alfonso Paso, Alfonso Sastre y Miguel Mihura. A Pérez Puig se debe la gloria de haber ayudado a dar a luz a estas glorias; ESCUADRA HACIA LA MUERTE, UNA BOMBA LLAMADA ABELARDO, y TRES SOMBREROS DE COPA, esta última, ya clásica, en la cumbre de la mejor comedia de humor de la postguerra.
Estos inventos eran interpretados por unos jóvenes que comenzaban su andadura. Adolfo Marsillach, Agustín González, Miguel Ángel, José María Prada y Juanjo Menéndez, entre otros. El todo terreno era Juanjo Menéndez que estudiaba derecho. Catapultado por el éxito de la obra de Mihura fue contratado por la compañía de comedias de Ámparo Rivelle y José Bódalo, hijo de la gran Eugenia Zufoli. Debutó con éxito e hizo turné y todo. Pero se cansó. Su verdadera vocación era la de ser “ruidero”. En la radio existía una especie de técnico, cuya misión era poner los ruidos en los seriales o en las funciones. Juanjo era un genio para este oficio tan absurdo; ponía los ruidos de los coches, los cascos de los caballos, el viento huracanado y las voces de las multitudes. Era un figura en la radio Madrid. Pero Talía seguía tentando a Juanjo. Por estas fechas, el teatro Español se disponía a montar a Anouilt -uno de mis autores preferidos, completamente olvidada LA ALONDRA era la obra programada, con la ya insigne Mary Carrillo, si no la más grande, una de ellas. Para dar vida al Delfín hacía falta un tipo extravagante y alguien pensó en Juanjo Menéndez. Tardó en decidirse y al fin cedió. Y aquella noche del estreno se convirtió en uno de los éxitos más grandes que se recuerdan de aquella etapa del teatro Español. Juanjo a pesar suyo, se convirtió en el actor de moda. Su inteligencia se adaptó al humor del absurdo de Mihura o Neville. Una mistura del mejor López Somoze y Fernán Gómez.
Desde entonces ha descansado muy poco. Las empresas se lo disputaban. En el cine se convertía en imprescindible en sus películas. Los jóvenes como un servidor, sentíamos inmensa admiración por su manera de hacer. Contaba yo, cientidos años, cuando acudí al teatro Recoletos. Hacía un éxito de Pérez Puig; OSCAR. Les llevé a la última función que había escrit,o LAS SEÑORAS PRIMERO, la leyeron y prometieron hacerla. Conrado Blanco, empresario del Lara, me estrenaba la obra en Barcelona. De aquella infidelidad mía, quedó un sentimiento de amistad hacia esas dos personas que ha durado muchos años. Gustavo y Juanjo lo han dado todo en defensa del mejor teatro de humor. Luego Juanjo alternaría su trabajo en el teatro, con las funciones de Estudio uno de TVE y las películas destinadas al divertimento popular.
Inteligente, simpático y culto. Hablaba francés por culpa de su mujer y ambos fabricaron a una preciosa hija Natalia, que le dio por Talía. Debutó como actriz en un acomedía mía, en el Maravillas, luego encaminó sus pasos hacia la dirección. En la actualidad es una formidable directora de escena moderna y plagada de éxitos que no para. Juanjo y yo mantuvimos una estrecha amistad, en los cafés del momento; Gijón, Comercial, Dorín, no me perdía un estreno suyo. Me encantaba su manera de hacer, interpretando de una manera limpia e intelectual.
Sin pasarse al público buscaba la risa decentemente respetando siempre el texto de las funciones. No puedo olvidar los títulos que protagonizó de comedias mias. El actor que mas me ha estrenado; LA IDEA FIJA, LOS VIERNES MAS GRACIA, SOLO PARA PAREJAS, OPORTUNIDAD BONITO CHALE FAMILIAR y más de veinte películas con guiones de un servidor. También CASA PARA DOS, una serie para Lazarof, con la estupenda Esperanza Roig.
En 1995 se puso enfermo, algo cerebral con relación a la pérdida de memoria. Dando una conferencia un servidor en Pozuelo, donde vivía Juanjo, este se presentó de improviso. Insistí para que subiera y diera conmigo la charla y el público lo paso de cine. Justo Alonso repuso una obra de Pemán TRES ETCETERA de D. SIMÓN, el prota Juanjo. Ya estaba enganchado en la maldita enfermedad. Al salir del Infanta Isabel, no encontraba su casa. Se retiró. Fue perdiendo la memoria. No conocía. Y así, un día hizo mutis. La primera vez, que no recordaba el papel que representaba.
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