El compositor leonés Cristóbal Halffter recibió anoche en el Teatro Real un homenaje en forma de concierto, que incluía algunas de las piezas escogidas de su extenso repertorio que cuenta con más de 100 obras catalogadas.
El joven director de orquesta Alejo Pérez fue el encargado de leer, momentos antes de dar inicio a la velada musical, un texto escrito para la ocasión por
Juan Carlos Marset, poeta y autor del libreto de la segunda ópera compuesta por el maestro leonés, “Lázaro”, y que anoche se encontraba ausente del acto por compromisos profesionales. Unas emotivas palabras para presentar a un músico que no necesita de muchas presentaciones ni en España ni en muchos otros países en los que ha trabajado y vivido, convirtiéndose en esta ya larga trayectoria en un músico que va más allá de la música, un artista que bebe del arte en general para conseguir ese medio de comunicación y de expresión tan particular y que hace de él un humanista premiado con algunos de los galardones más prestigiosos a nivel internacional.
Y anoche, su música fue, como no podía ser de otra forma, tan protagonista como él mismo. Interpretada por la
Orquesta Sinfónica de Madrid, institución con la que está además profundamente ligado, algo que también ocurre con el coliseo madrileño, donde estrenó en 2003 su ópera “Don Quijote”. El programa del concierto lo había seleccionado personalmente el director artístico del teatro de la Plaza de Oriente, Gerard Mortier, quien se confiesa un profundo admirador de la obra de Halffter.
La primera parte consistió en una selección de canciones interpretadas por la soprano venezolana Lucrezia García y por el barítono madrileño
César San Martín. Durante 50 minutos, los cantantes interpretaron “Siete cantos de España”, la particular visión que el compositor leonés ha volcado en su creación acerca de la naturaleza y de la historia de nuestro país. Todas las piezas fueron compuestas por encargo de la Filarmónica de Berlín y mientras que el barítono cantó textos en castellano estrechamente relacionados con el cristianismo, la soprano entonó jarchas, textos de la poesía española de los siglos IX, X y XI, en castellano y en árabe.
Pero, sin duda, es en la música instrumental donde se reconoce mejor la composición de
Cristóbal Halffter. Anoche, la Orquesta Sinfónica se encargó, con exquisito equilibrio, de interpretar las difíciles notas de dos obras instrumentales que definen muy bien el arte inspirado en el arte que marca la trayectoria humanista del homenajeado. La segunda parte del concierto se abrió, ya sin cantantes, con la orquesta bajo la batuta templada a la vez que poderosa y llena de inteligencia del director argentino Alejo Pérez como auténticos protagonistas, interpretando una composición que Halffter realizó por encargo de la Filarmónica de Praga, titulada Odradek, el nombre de un curioso personaje alumbrado por Kafka en su obra “Las preocupaciones de un cabeza de familia”, en claro homenaje del músico al escritor.
Y un sabio broche final,
“Tiento del primer tono y batalla imperial”, una obra profundamente melódica que sin dejar de lado la vanguardia de su composición, es capaz de llenar al público con sus pasajes más armoniosos y sus prodigiosas notas cargadas de fuerza “imperial”. Una obra que sirvió para terminar de conquistar a los asistentes que anoche quisieron acompañar al músico octogenario en su noche tan especial, y que emocionado tuvo que salir a saludar varias veces al escenario donde Alejo Pérez le esperaba junto a la orquesta.