Opinión

Sahara: sin noticias del PSOE oficialista

Lunes 15 de noviembre de 2010
Este pasado fin de semana las calles de Madrid se llenaban de personas que pedían el fin de la opresión marroquí en el Sahara Occidental. No es frecuente ver en una misma manifestación a sindicalistas, miembros de Izquierda Unida, PP y otras tantas personalidades de diverso color político. Únicamente el PSOE -el socialismo oficial de Zapatero, se entiende, porque socialistas por libre había muchos- ha faltado a una movilización en la que todos cabían. Y ello es así porque en un caso semejante, la defensa de los derechos humanos no entiende de oscuros intereses, y sí de realidades. Tales como el intolerable veto a la prensa internacional impuesto por las autoridades de Rabat. O las nuevas descalificaciones vertidas sobre los medios de comunicación españoles por el régimen marroquí.

Ante todo esto, llama poderosamente la atención la total abulia de la canciller española, Trinidad Jiménez. Siguiendo fielmente la estela de su antecesor, se está limitando a mirar hacia otro lado mientras en el Sahara se sigue practicando una brutal represión. Y a la vez que dicho antecesor, Miguel Angel Moratinos, es repescado por Zapatero para no se sabe muy bien qué, a pocas fechas de haberlo destituido. Si alguien dudaba acerca de si se podían hacer peor las cosas en el plano internacional, la respuesta española a la situación del Sahara habla por sí misma. ¿Qué mas tiene que hacer Marruecos para que España se decida a actuar de una vez por todas, mientras sus periodistas son vejados y sus ciudadanos -hay españoles en El Aaiún cuya suerte es cuando menos incierta- maltratados?

Ya va siendo hora de tener una política exterior como es debido, en lugar de esta farsa. Porque es un error confundir una política exterior fundada en intereses, que casi todos celebran y pocos cuestionan, y el hecho de que a España le resulte esencial mantener una excelente relación con Marruecos –cuya prosperidad y transición a la democracia constituye un interés nacional evidente- con debilidad y falta de principios.

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