La nobel de la paz iraní Shirin Ebadi le pidió a la presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, que si visita Irán "no se cubra la cabeza con un velo" para defender los derechos de las mujeres.
"Todas las mujeres, musulmanas o no, que llegan a Irán se tienen que cubrir la cabeza (...) Alguien tiene que mostrar al Gobierno de Irán que esta ley no es correcta", afirmó Ebadi en una entrevista publicada hoy por el diario O Estado de São Paulo.
Rousseff, quien reemplazará en el cargo al presidente
Luiz Inácio Lula da Silva el próximo 1 de enero, no ha anticipado cómo serán sus relaciones con Irán, pero sí ha precisado que, en lo personal, tiene "una posición bien intransigente" en relación a la defensa de los derechos humanos.
Ebadi también le pidió a la presidenta electa que converse con movimientos independientes de mujeres iraníes, "no sólo con las que están en el Parlamento", a la vez que criticó a Lula por ignorar sus peticiones de defender a los oprimidos por el régimen islámico.
"Lula visitó Teherán, abrazó a (el presidente iraní Mahmud)
Ahmadineyad, le dio un beso en el rostro y se fue. Parece que se olvidó de las personas a las que matan y son encarceladas en Irán", señaló.
La abogada y opositora iraní recordó el pasado sindicalista del mandatario brasileño y aseguró que le envió "mensajes" para que se reuniese con las familias de trabajadores iraníes encarcelados por su relación con los sindicatos.
"Cuando Lula estuvo en Irán (el pasado mayo), Mansour Osanlou, un líder sindical como él, ya cumplía una pena de cinco años. La Organización Mundial del Trabajo pidió su liberación, pero Lula lo ignoró", agregó. Asimismo, la opositora criticó la forma de actuar del Gobierno brasileño en la cuestión nuclear, en la que "no fue capaz de resolver nada".
Recientemente
Brasil ha estrechado sus relaciones con Irán y ha defendido su derecho de desarrollar un programa nuclear con fines pacíficos. En su visita a Teherán del pasado mayo, Lula y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, suscribieron un acuerdo tripartito con Irán para el intercambio de uranio destinado a sus reactores nucleares con fines científicos y médicos.
Este acuerdo fue rechazado por las potencias nucleares, que acusan a Teherán de ocultar tras su programa civil otro clandestino con objetivos militares, con el que persigue crear un arsenal de bombas atómicas.