La pasión de los pintores impresionistas por los jardines fue el origen de algunas de las obras más importantes del siglo XIX y principios del XX, y a ellas dedica el Museo Thyssen-Bornemisza una ambiciosa exposición.
El
Museo Thyssen ha presentado este lunes la exposición
"Jardines impresionistas", una exposición monográfica sobre uno de los motivos que mejor permite desarrollar los recursos más característicos de la técnica. Así lo ha recordado este lunes el director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, Guillermo Solana, que estuvo acompañado por Michael Clarke, director de la National Gallery de Escocia, de Edimburgo, museo con el que se ha colaborado para organizar la exposición y en el que se mostró el pasado verano una versión reducida de la misma.
Con 22 pinturas, de las
130 exhibidas en las sede del Museo Thyssen y en las salas de la Fundación Caja Madrid, la baronesa Thyssen es una de las más importantes prestadoras de la exposición y por ello Guillermo Solana considera que se trata de "un homenaje a la parte moderna de su colección privada".
Jardines impresionistas, exposición en el Thyssen (Foto: Manuel Engo)
Una
colección cuyo futuro sigue en manos de los abogados ya que el plazo de cesión gratuita durante once años por parte de la baronesa finalizará el próximo febrero. Sin acuerdo por el momento, la baronesa ofrece un año más de cesión gratuita, mientras que el Ministerio de Cultura defiende el alquiler por dos años.
"Los abogados se van a reunir pronto, aunque por el momento parece que las negociaciones se llevan en los medios de comunicación", ha dicho la
baronesa Thyssen poco antes de recorrer la muestra en cuya organización han sido fundamentales unas pinturas que forman parte de una colección sobre la que Carmen Cervera dijo "no se va a modificar la propuesta".
Clarke, Solana y Clare Willsdon, comisarios de la exposición, han planteado un
recorrido amplio y panorámico en el que el jardín es también una encrucijada en la que se dirime la elección entre la ciudad y el campo, lo público y lo privado, lo estético y lo productivo.
Jardines impresionistas, exposición en el Thyssen (Foto: Manuel Engo)
Para desarrollar esta idea la muestra se ha dividido en
varios apartados cuyo recorrido comienza con los precursores del jardín impresionista. Los floreros románticos de Delacroix se acercan a los impresionistas de Bazille o Renoir.
Junto a estos "jardines de interior" que son los
floreros, otros pintores se abrieron al aire libre y exploraron el jardín como paisaje. Los artistas de la escuela de Barbizon, como Millet, Corot o Daubigny, fueron precursores inmediatos de la pintura impresionista. Las siguientes salas "están orientadas a mostrar los aspectos más sociales del jardín y son reflejo de la sociedad francesa de la época, que también desarrolla su vida en sus jardines privados", señaló Guillermo Solana.
Este ámbito social del jardín se inicia con
Monet y los orígenes del impresionismo, que están representados en
Paul Cézanne, Berthe Morisot,
Camille Pissarro, John Singer Sargent o Édouard Manet, entre otros. Obras de Marie Bracquemond,
James Tissot o Fritz Schider se sitúan entre el naturalismo y el impresionismo. El jardín más íntimo, el de los propios artistas, se puede contemplar a través de las pinturas de Monet, Renoir o Manet.
Jardines impresionistas, exposición en el Thyssen (Foto: Manuel Engo)
El recorrido en el Thyssen finaliza con dos salas dedicadas al jardín productivo:
el huerto. Camille Pisarro, al que se le conocía "como el pintor de las coles" fue "el gran pintor de huertos. Para él se trataba de una decisión política" y por ello ponía especial énfasis en la figura del trabajador. A las pinturas de Pisarro le siguen las de una serie de artistas que recibieron sus
lecciones o que experimentaron su influencia como Van Gogh, Gauguin, Sisley o Pierre Bonnard.
Las salas de la
Fundación Caja Madrid se centran "en la enorme diversidad y la eclosión que el tema del jardín supuso en la generación postimpresionista". En esta última parte del recorrido, junto a obras tardías de Monet y Pisarro, hay espacios dedicados al jardín en la pintura postimpresionista alemana y escandinava, con Nolde, Ernst, Klimt o Munch, y británica y norteamericana, representada por Childe Hassam, James Guthrie o William Merritt Chase.