Hidehito Higashitani | Martes 23 de noviembre de 2010
Se celebró en Hiroshima en la primera quincena de este mes la Cumbre Mundial de Galardonados de Premios Nobel de la Paz bajo el lema de El legado de Hiroshima, un mundo sin armas nucleares. Después de tres días de intensas sesiones de debates, coloquios y conferencias desarrolladas del día 12 al 14, se hizo público el Manifiesto de Hiroshima por la abolición de armas nucleares en el que se declaraba: “El uso de armas nucleares debe considerarse como delito grave contra toda la humanidad entera y debe ser prohibido tajantemente de ahora en adelante”. La reunión se ha venido celebrando anualmente desde 1999 y ésta ha sido la primera vez que se celebraba fuera de Europa.
Los principales participantes al encuentro de este año en Hiroshima fueron seis galardonados del Premio Nobel de la Paz: Meiread Corrigan, norirlandesa que desarrolló sus actividades pacifistas para solucionar el conflicto armado norirlandés; Dalai Lama XIV, líder religioso y espiritual tibetano; Frederik De Klerk, ex presidente de Estado de Sudáfrica, premiado en 1993 por sus esfuerzos para acabar con el régimen del apartheheid; Jody Williams, activista estadounidense que trabajó por la abolición de minas antipersonales; Shirin Ebadi, activista iraní por los derechos humanos y la primera mujer musulmana que recibió este premio en 2003 y por último Mohamed ElBaradei, ex secretario general de IAEA (International Atomic Energy Agency) premiado en 2005. Y junto con ellos estuvo presente también en la reunión Wuer Kaixi de 42 años, disidente chino y ex líder estudiantil de la Plaza de Tiananmen que vive actualmente en Formosa sin poder regresar a su país de origen, en calidad de representante de Liu Xiabo, galardonado por el Premio Nobel de la Paz de este año y encarcelado actualmente para cumplir la pena de 11 años impuesta por las autoridades comunistas chinas acusado de actos subversivos.
Los grandes ausentes a esta reunión de tres días son Mijail Gorbachov, último presidente de la URSS, y Lech Walesa, ex presidente de Polonia, que no han podido acudir a Hiroshima por motivos de salud.
Pero no hay que olvidar el nombre de otro ausente importante: Barack Obama, ganador del Premio Nobel de la Paz del año pasado. Hay que decir que su ausencia ha defraudado no poco a los ciudadanos de Hiroshima, sobre todo tratándose de una reunión donde se hablaba precisamente del tema de la desnuclearización global. Por muy atareado que estuviese en Seúl por esas fechas como presidente de EEUU con la Cumbre de G20 –así pensarían los ciudadanos de Hiroshima-, eso no puede ser excusa para un nobel de la Paz para no asistir a un encuentro donde se discute el tema de la desnuclearización global, tema sobre el cual versaba precisamente su magnífico discurso en Praga de hace dos años escasos.
La asistencia del embajador estadounidense John Roos en el pasado mes de agosto al acto conmemorativo del aniversario del lanzamiento de la primera bomba atómica había suscitado grandes expectativas en Hiroshima por una supuesta visita de Barack Obama tanto con ocasión del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) en noviembre en Yokohama como en este encuentro de los galardonados del Nobel de la Paz. Pero la esperanza no ha sido cumplida en ninguna de las dos ocasiones.
¿Es que quizás no podamos fiarnos demasiado de las palabras de los políticos y sea más inteligente tomar nuestras acciones por nuestra cuenta e iniciativa como ciudadanos normales y corrientes?
Jody Williams, que fue premiada con el Premio Nobel de la Paz en 1997 por su trabajo por la prohibición del uso de minas antipersonales, había comenzado su labor a través de la campaña internacional denominada “International Campaign to Ban Landmines” (ICBL) sin contar con el apoyo gubernamental y pudo realizar su meta en 1997 con la firma en Ottawa de un tratado internacional (la Convención por la Prohibición de Minas Antipersonales).
Comenta ella en un debate del día 12 lo siguiete:
“Nosotros pudimos llegar en sólo cinco años a la firma del tratado internacional para acabar con las minas antipersonales porque más de decenas de miles de ciudadanos del mundo tuvieron la valentía de alzar y unir las voces. Podríamos hacer lo mismo con respecto a la bomba atómica. Si seguimos estando con los brazos cruzados esperando que el gobierno nos haga algo, estoy segura de que no conseguiremos absolutamente nada.”
Y Dalai Lama responde a la pregunta de un estudiante durante una sesión de coloquio con la gente joven de Hiroshima de la siguiente manera:
“No creas demasiado en los políticos. Tampoco creas demasiado en los líderes religiosos, ni en los galardonados del Premio Nobel de la Paz. El que tiene que pensar y reflexionar es tú mismo. Tienes que actuar por tu inciativa y tomar una acción. Cree por favor en ti mismo.”
En resumen, ha sido un encuentro lleno de valiosas sugerencias no sólo para la gente joven de Hiroshima sino para todos los ciudadanos del mundo.
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