Tras meses de expectación, uno de los países más pobres y olvidados de América elegirá este domingo a un nuevo presidente. El sucesor de René Préval no sólo tendrá la difícil tarea de reconstruir a una Haití que ha permanecido enterrada bajo los escombros del terremoto del pasado 12 de enero, sino que también se ha visto golpeada por una enfermedad que en un mes se ha saldado con la vida de más de 1500 personas.
La epidemia de cólera que afecta a
Haití desde finales de octubre amenaza las elecciones previstas para este 28 de noviembre. El miedo al contagio no sólo ha desencadenado una ola de violencia en ese país, sino que ha acentuado el nerviosismo y las tensiones de cara a unos comicios en la que 18 candidatos aspiran la jefatura del estado.
Un total de
4,7 millones de ciudadanos están inscritos para votar en unas elecciones en las que además de determinar quién será el próximo presidente de la República, elegirá a los 99 miembros que conformarán la Cámara de Diputados. Por lo que la expectación ha sido la constante de un decisiva cita electoral en donde los haitianos tendrá la oportunidad de dar el primer paso para ejecutar los cambios políticos y sociales que demanda la población más
marginada de América.El interés hacia estos comicios se ha incrementado a medida que se aproxima la fecha, alejando los presagios de una alta abstención. Prueba de ello fueron las largas filas que se formaron en los últimos días en las Oficinas de Identificación (ONI) en donde se entregaron a los votantes la tarjeta necesaria para ejercer el derecho de sufragio.?
En este sentido, Marie Sabine Joseph, agente de esta institución, sostiene que "estas elecciones serán diferentes a las demás, porque hay una gran movilización. La gente quiere cambios y piensa que si vota pueden cambiar las cosas".
Por su parte el jefe de la
Misión de la ONU para la estabilización de Haití (Minustah), Edmond Mulet, afirma que los comicios del domingo además de suponer “un desafío geopolítico” constituyen un “paso obligado”para la reconstrucción de un país, que aún no ha superado la resaca del devastador sismo del 12 de enero que dejó a su suerte a 1,3 millones de personas desplazadas.
De los 18 candidatos que figuran en las papeletas de votación, tres son los que tienen más opciones de heredar el testigo en
manos Préval el próximo 7 de enero. El oficialista Jude Celestine, la ex primera dama Mirlande Manigat y el humorista Michel Martelly son los nombres que muestra maneras para hacerse con la presidencia del país.
Sin embargo,
Manigat, de la Reunión de los Demócrata Nacionales Progresista (RDNP), se sitúa como la favorita con el 36 por ciento de la intención de voto para convertirse en la primera presidenta de Haití, y de esta manera en la décima mujer en la región en acceder al cargo; seguida de
Celestine del partido Inté con el 20,2 por ciento y
Martelly de la plataforma Repons Peyizan (Respuesta Campesina) con el 14,2 por cierto, de acuerdo con los últimos datos arrojados por la Oficina de Investigación Informática para el Desarrollo Económico y Social (BRIDES).
Pese a la violencia, el cólera y las sombras del sismo, Haití no posterga su cita con la democracia. Este domingo se espera que millones de haitianos se acerquen a las urnas electorales para decidir el destino del país más olvidado de América.