Juan José Alonso Millán | Martes 30 de noviembre de 2010
Los pongo juntos, en recuerdo de una gran compañía de comedias que formaron, allá por los años setenta del siglo pasado, estos dos grandes cómicos. Después de multitud de películas juntos, la pareja decidió explotar su faceta más acusada; el teatro. Y se hincharon. Los dos estaban sobrados de predicamento popularizados por el cine. Cansados de ser contratados se juntaron artísticamente para hacer feliz a su público. Con una comedia de Alfonso Paso recorrieron España y se pusieron las botas, que quiere decir; un éxito de clamor. Ahora verán por qué.
Gracita Morales era de familia de cómicos. Su hermana Ana, una mujer bellísima, su hermano Pepito un eficaz genérico, brillantísimo y su sobrina Ana Carvajal, actriz y amiga de toda la vida. Gente buena a la que nunca les faltó el trabajo. Por los años sesenta destaca una joven y menuda actriz, con una peculiar manera de emitir el texto y componer tipos extravagantes, no exentos de humanidad. El público reía y se emocionaba cuando hacía a Arniches o a Víctor Ruiz Iriarte, éste último confesaba que era su actriz especial. Le estrenó varias obras y contaba con ella en la mayoría de sus repartos. El gran éxito, le llegó de la mano de otro gran dramaturgo; Alfredo Mañas, en su mejor obra LA FERIA DE CUERNICABRA. Gracita hacía de una paletita que sólo repetía una frase “purísima concepción” tres veces seguidas. De allí al estrellato. Cine y teatro con López Vázquez. Fama y dinero a chorros. Más tarde, el 23 de septiembre de 1971 debutó en el teatro de la Comedia de Madrid con compañía propia dirigida por Miguel Narros. Me pidió función para el evento y yo, le escribí ¿TRAE USTED SU LLAVE? ¡Qué placer estrenar con una actriz de su talento! Contaba con una intuición genial para sacar golpe a golpe de la risa del respetable, aunque lo escrito por el autor no tuviera tanta chispa. De todos los actores que he conocido, ninguno como Gracita para colocar una frase y todo un ejemplo de cómo escuchar en una situación cómica. El público la adoraba y le agradecía lo que les trasmitía en un método inventado por ella deleitoso e irrepetible. Deslumbraba por su sabiduría teatral. Tuve la suerte de estrenar varias funciones con ella. GOLFOS DE CINCO ESTRELLAS, CUENTALO TU QUE TIENES MAS GRACIA, ¡ANDA MI MADRE! y la versión de OCUPATE DE AMELIA de Feijdeau.
Le quise mucho y hasta el fin de sus días estuve a su lado. Cogió pánico a salir a escena. Fumaba sin parar y no dejaba de beber agua. Apenas comía y dormía poquísimo, hasta que un día decidió marcharse de aquí, sin prensa ni aplausos. Cayó el telón al lado de su querida sobrina Ana.
Pocos actores he conocido con tanto amor a su oficio como José Luis López Vázquez. Le gustaba inventarse el personaje, le encantaba la caracterización fabricando un tipo distinto cada vez. Era puro teatro. Inolvidable, la querida señorita que interpretó en la película de Armiñáo El cine fue su culminación de gran histrión y el teatro donde aprendió todo lo que sabía. Llegó a Talia como dibujante, pintando bocetos de decorados. Closas lo contrató como genérico en su compañía, para hacer la MUCHACHITA DE VALLADOLID y desde aquel estreno no paró de trabajar. En TVE con LA CABINA de Mercero dejó su impronta de gran cómico. Intimo e imprescindible de José María Forqué y Berlanga, colaboró con ellos siempre que pudo. Desde que José Luis empezó en el teatro mantuvimos una amistad moderada. José Luis era de poco salir, mucho estudiar y dedicar su vida a las mujeres, cosa que está muy bien. Como guionista de cine hice con él treinta películas y siempre el personaje en sus manos adquiría una grandeza mucho más a la inventado por mí. En una película de Frade, PRESTAME QUINCE DIAS, a un personaje episódico llegó a convertirlo casi en protagonista y eso que a su lado estaban Concha Velasco y Alfredo Landa. En Nueva York, no recuerdo que hacíamos allí, cené con José Luis en Bille un restaurante cercano a la Quinta Avenida, después de ver el musical de turno y le conté el argumento de una función que había pensado para él. Le prometí escribírsela, así lo hice y naturalmente José Luis no la estrenó. Yo aproveché para dársela a Justo Alonso, que la hizo con Juanjo Menéndez y fue un éxito; OPORTUNIDAD BONITO CHALET FAMILIAR. Convencer a José Luis después de una invitación a cenar era muy sencillo; luego las promesas se desvanecían al afrontar la dura realidad. Siempre barajaba multitud de proyectos. De José Luis se recuerda en el oficio su gran tacañería, a pesar de ser un tipo encantador.
Cuando la pareja José Luis y Gracita se contrató en exclusiva con Rafael Mateo Tarín, para cinco películas, apareció un servidor llamado por Mateo Tarín… y aquí empieza otra historia…
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