América

"El juego de culpas de la cumbre de Copenhague persiste en Cancún"

La frustración marcan el ritmo del COP16

Jueves 02 de diciembre de 2010
El jefe negociador de Brasil Luiz A. Figueiredo aseguró hoy que en la XVI Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático (COP16) se ve, al igual que en la fracasada reunión de Copenhague de 2009, "el juego de yo no lo hago hasta que tu lo hagas, seguido por cierto juego de culpas



Figueiredo, jefe negociador de Brasil para el cambio climático, indicó en una conferencia de prensa que a su país no le interesa participar en ninguno de esos juegos.

"Tenemos que entender que la situación internacional no ha cambiado de Copenhague a hoy. La crisis financiera sigue ahí, la economía de muchos países, especialmente en el mundo industrializado, no está bien y las dificultades políticas que encontramos en Copenhague siguen presentes, incluso más agudas en ciertos casos", dijo.

"Estamos trabajando en Cancún básicamente bajo las mismas circunstancias políticas y económicas que condujeron a lo que pasó en Copenhague", agregó.

La declaración del funcionario brasileño se produce después de que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijera que la cumbre sobre cambio climático de Cancún "acabará sin nada".

A juicio de Figueiredo las palabras del mandatario brasileño muestran la "gran frustración" del gobernante, quien anunció que el ritmo de deforestación en la Amazonía brasileña ha caído este año 14% con relación a 2009.

"Estamos haciendo lo que nos comprometimos a hacer, y lo estamos haciendo más rápido de lo que nos comprometimos (...) Lo que vemos es que otros países no están igualando este tipo de acción y este tipo de compromiso, y tampoco están necesariamente viniendo a Cancún con un espíritu de trabajo y de hacer las cosas más rápido", precisó el negociador brasileño.

De otra parte, Figueiredo indicó que uno de los temas principales que se deben resolver en Cancún es el establecimiento de un segundo periodo para el Protocolo de Kioto con nuevas metas de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero.

"Hay países renuentes a comprometerse en esa área, pero la resolución de ese problema es fundamental para que Cancún tenga un resultado positivo", manifestó.

En este sentido, insistió en que Brasil apoya un segundo periodo de Kioto en el que se establezcan metas de reducción de emisiones de entre el 25 y 40%, frente a los niveles de emisión de 1990, como recomienda el Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), por sus siglas en inglés).

Además, Figueiredo indicó que en el marco de la COP16, Brasil desea que los países que no son parte del Protocolo de Kioto pero que sí participan en la convención asuman un compromiso de reducción de emisiones con metas "de naturaleza similar y en una forma comparable" a Kioto.

"Lo que vemos es un cambio en términos de liderazgo, los países en desarrollo están tomando la delantera en reducción de emisiones mientras los países desarrollados arrastran los pies", argumentó.

No obstante, el jefe negociador de Brasil señaló que los países en desarrollo no deben ser obligados todavía a cumplir metas vinculantes de mitigación, como si lo están en el marco del Protocolo de Kioto las naciones desarrolladas -conocidas como las del Anexo 1-.

"La lucha contra el cambio climático es a largo plazo (...) En algún tiempo, más pronto que tarde, todos tendrán obligaciones legalmente vinculantes, pero ese no es el caso todavía".

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