Viernes 03 de diciembre de 2010
Bajo el aura del Bicentenario de las Américas, el recuerdo aún fresco del “¿Por qué no te callas?”, las filtraciones de Wikileaks, en donde se pone en duda sanidad mental de Cristina Fernández de Kirchner, y la ausencia de Zapatero, arranca la XX Cumbre Iberoamericana en la turística ciudad argentina de Mar de Plata, que si bien es uno de los destinos vacacionales por excelencia para pasar el verano austral, lo cierto es que los líderes de Latinoamérica, España y Portugal no van allá precisamente a tomar el sol.
La cita diplomática que en sus últimas ediciones se ha asemejado más a un brunch de domingo que a un encuentro de carácter geopolítico, espera en esta oportunidad asentar pilares más sólidos en materia de las relaciones bilaterales entre los países ibéricos y sus aliados al otro lado del Atlántico.
Reforzar la cooperación en materia de educación es uno de los ejes centrales de esta cumbre en donde la polémica de Wikileaks, con sus cables de EEUU referentes a la agenda latinoamericana, amenazan con acaparar gran parte el protagonismo e incluso desviar la atención, hacia ciertos asuntos sensibles que deberían ser tratados en esta cumbre, como los nexos de grupos guerrilleros con la banda terrorista ETA en América Latina y el narcotráfico u otros de orden más estratégicos como el comercio internacional y reforzar el tándem birregional para superar la crisis; irónicamente la excusa que dio el jefe del Gobierno español para ausentarse de la reunión.
Esperemos que el encuentro Iberoamericano nos regale titulares que nos permitan tomarnos en serio esta alianza y a sus líderes, y que no volvamos a ver al Rey perder los estribos por mandatarios populistas que hablan de todo y no dicen nada, salvo insultos. De lo contrario, se habrá perdido el tiempo en una cumbre que cada vez se parece más a un “viaje de amigos” que a un evento diplomático.
TEMAS RELACIONADOS: