Rafael Ortega | Domingo 05 de diciembre de 2010
Francisco “Paco” Vázquez esperará por última vez al Papa en la puerta de la Embajada de España ante la Santa Sede, en la próxima festividad de la Inmaculada. El martes, día 8, Benedicto XVI llegará a la romana Piazza de Spagna, donde se encuentra el gran palacio sede de nuestra representación diplomática ante el Vaticano, y la gran columnata coronda por la imagen de la Inmaculada que conmemora la proclamación del dogma por parte de Pío IX. Allí, en la base de la columnata, el Papa pronunciará un importante discurso, tras la colocación de una corona que los bomberos romanos subirán hasta los píes de la imagen de Nuestra Señora.
El Embajador saludará al Papa y oirá atentamente las palabras de un Pontífice, con quién ha mantenido estrechos contactos y a quién ha acompañado en los dos viajes que Benedicto XVI ha realizado a nuestro país. Visitas de complicada preparación y con no pocos obstáculos y negociaciones, sobre todo en cuanto a los discursos que se iban a pronunciar y las ceremonias donde tenían que estar presentes determinadas autoridades, como el Presidente Zapatero.
Seguro que Francisco Vázquez se emocionará mucho en esta ocasión, pues, como decíamos, atisba que puede ser la última ocasión que acuda como tal al tradicional acto. Vázquez pidió hace tiempo su vuelta a España y se le rogó una espera” razonable” que podría terminar al finalizar este año. El gobierno español está muy agradecido a los servicios realizados por Vázquez en el Vaticano, y no es la frase tradicional- pues ha sabido limar asperezas que otros habían creado, y también ha creado un cierto clima de entendimiento entre responsables vaticanos y españoles. Uno de sus últimos logros, según se apunta en los dos sentidos, ha sido el aparcamiento ”sine die” de la controvertida Ley de Libertad Religiosa, tema muy mal digerido por una gran parte de los socialistas y por los medios de comunicación afines.
Vázquez es un católico practicante y siempre que habla lo confiesa sin rubor. Es un hombre que considera a la familia como el eje más importante de su vida y así lo ha hecho saber también en muchas declaraciones. Es, en definitiva, un hombre comprometido, que a su vuelta a España se va a encontrar con serios problemas y, suponemos, que con dificultades de entendimiento con sus propios compañeros, que no quieren ver los problemas que atraviesa nuestro país en todos los órdenes, como conocer que España es el segundo país con la tasa de pobreza infantil más alta de los 21 estados que pertenecen a la OCDE, solo superada por Portugal.¡Qué vergüenza!.
El Señor Vázquez saludará al Papa en la puerta de nuestra representación y una vez más le dará las gracias por el gesto y oirá, como decíamos, las palabras de Benedicto XVI que casi seguro irán dirigidas a la Inmaculada y a la familia, su gran preocupación, como hizo el pasado jueves durante la presentación de cartas credenciales del nuevo Embajador de Hungría ante la Santa Sede, para lanzar un mensaje contundente al viejo continente: "Europa dejaría de ser Europa si el matrimonio y la familia desapareciera o se transformase sustancialmente".
Unas importante palabras que también llegarán al oído del posible sustituto de Vázquez, el exministro Moratinos.
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