Norberto Alcover | Miércoles 08 de diciembre de 2010
Hará unas semanas, tuvo lugar en Madrid la Asamblea anual de CONFER (Conferencia Española de Religiosos y Religiosas) que preside el jesuita Elías Royón. Estaban presentes más de trescientos provinciales, ellos y ellas, con una notable mayoría femenina, como es lógico por un hecho meramente cuantitativo además de una mayor sensibilidad para actos semejantes. Mi presencia, se debió a una mera delegación por parte de mi provincial, pero me permitió reflexionar muy seriamente sobre el colectivo reunido con motivo de la Asamblea en cuestión. Les traslado algunas de mis conclusiones tras la reflexión enunciada.
1. Junto a la Conferencia Episcopal, la CONFER es el instrumento de mayor envergadura que tiene la Iglesia Católica española desde un punto de vista estructural. Sus posibilidades son inmensas de cara a coordinar los diferentes carismas existentes de cara a esa Nueva Evangelización enunciada desde hace treinta años por Juan Pablo II y todavía pendiente de encontrarle respuesta adecuada. Abogamos, pues, por un automarketing más y mejor precisamente para testimoniar la vitalidad de la Iglesia y de la Vida Religiosa en España.
2. Una de las tareas más relevantes de la CONFER es impulsar con su conocida prudencia y valentía, el intercambio entre Religiosos y Religiosas, Obispos y Laicado españoles para trabajar comunitariamente en una sociedad cada vez más desconectada pero más abierta. La Vida Religiosa cuenta con una obligación profética por su misma naturaleza, aunque tenga que pagar algún precio por profetizar, es decir, abrir caminos utópicos de esperanza. No hacerlo sería abdicar de sí misma.
Como yo mismo soy religioso, y me complace serlo, quiero dejar constancia del elogio que merece tal forma de vida humano-eclesial y recordar a los lectores la conveniencia de conocerla mejor porque contiene riquezas civiles y creyentes extraordinarias. Dejen de lado las críticas al uso, y métanse a fondo en ella. Ya verán.
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