Opinión

Resaca de un puente sin Gobierno

Jueves 09 de diciembre de 2010
Empieza la semana con las brasas aún calientes del incendio provocado la noche del pasado viernes por los controladores aéreos, que lograron con su chantaje cerrar el espacio aéreo español y poner en evidencia a un Gobierno en estado de shock. Los días de asueto, tan del gusto de los dirigentes socialistas para hacer acto de presencia en todo tipo de actos públicos fueron aprovechados para todo lo contrario. Salvo Blanco y Rubalcaba, la desaparición de los miembros del Gobierno durante todo este largo puente ha sido la nota predominante. Especialmente significativas resultan las ausencias de su Presidente y la de los ministros de Defensa y Justicia; la primera, por el asunto de los controladores militares, y el segundo, por las implicaciones jurídicas del estado de alarma y del motín de los controladores. Tampoco se ha sabido mucho del titular de Industria, de cuyo negociado depende algo tan importante para la economía española como es el turismo.


Así las cosas, no es de extrañar que las encuestas realizadas durante este largo puente aúpen al PP a la mayoría absoluta y pongan de manifiesto la cada vez mayor distancia en intención de voto con respecto al PSOE. José Luis Rodríguez Zapatero se ha ganado a pulso la desaprobación de una ciudadanía que asiste con preocupación a los estertores de una legislatura más que amortizada para los socialistas. El Sahara, la economía que no despega, la pérdida de credibilidad internacional y ocurrencias como nombrar a Leire Pajín como ministra de Sanidad retratan a la perfección el modo de hacer política de un Ejecutivo cada vez más alejado de la realidad. El señor Zapatero parece no darse cuenta de que cada día se le abre un nuevo frente, sin que desde su virtualidad estime que tales asuntos merezcan la más mínima importancia. Y vaya si la merecen. Los ciudadanos le eligieron para que resolviese problemas, no para que los crease o mirase hacia otro lado cuando vienen mal dadas. El resultado de los sondeos refleja el sentir de un país a juicio del cual su Presidente, al igual que la educación en España, “necesita mejorar”. Y mucho.

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