Opinión

La lacra del doping en España

Sábado 11 de diciembre de 2010
La presunta implicación de Marta Domínguez en un entramado que suministraría sustancias dopantes es una de las peores noticias que el deporte español podía recibir. No ya por el hecho de que haya quien se dope, sino por la relevancia de quien a día de hoy es la mejor atleta española de todos los tiempos. Su trayectoria hasta este momento ha sido intachable; por eso y por la presunción de inocencia de la que todo el mundo en un estado de derecho disfruta, merece un respeto. Hasta que no se de por concluido el sumario y no haya sentencia condenatoria, Marta Domínguez es inocente.

Dicho lo cual, si se acredita que cometió alguna irregularidad, tendrá que afrontar las consecuencias que procedan, pero no antes. Con esta operación, en la que ha colaborado el Consejo Superior de Deportes, el mensaje que se quiere lanzar es tan claro como positivo: quien haga trampas deberá pagar por ello, sea quien sea. Sigue todavía latente el caso de Alberto Contador, otro de los deportistas españoles más queridos por el público y que también estos días se enfrenta a la sombra del doping. No es cuestión de ejemplarizar, sino de dejar patente que nadie tiene patente de corso par saltarse las reglas. Es necesario que las sanciones a quienes se dopan sean disuasorias y contundentes. Y también lo es que el Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, aparezca no sólo retratándose en los triunfos de Rafa Nadal o de la selección española de fútbol, sino dando la cara cuando vienen mal dadas, para hacer buenas sus contundentes palabras y actuaciones contra esta lacra lacerante. Hay que estar a todo, no sólo a lo bueno.

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