Opinión

Los controladores: las cosas en su sitio

Domingo 12 de diciembre de 2010
Los efectos del caos aéreo que se produjo en el inicio del pasado puente de la Constitución por el plante de los controladores aéreos aún perduran. Durante esta semana se les ha podido ver desfilando por los tribunales para declarar por los hechos que se les imputan y que, de quedar acreditados, les podrían suponer penas de hasta 8 años de cárcel. Semejante condena implica necesariamente una actitud muy grave, como grave fue el abandono, sorpresiva pero coordinadamente, de sus puestos de trabajo, con el desastre que ello originó. Lo que hicieron los controladores aéreos es absolutamente inaceptable, y ahora deben afrontar las consecuencias de sus actos ante la justicia. Su impresentable comportamiento elimina por completo la validez de sus motivos. Una actitud particularmente rechazable además por lo que tiene de coacción y de abuso valiéndose de una situación de virtual monopolio.

Dicho lo cual, e insistiendo en lo reprobable del comportamiento de los controladores, no pueden obviarse algunos hechos fundamentales para enfocar mejor todo este asunto. Porque lo cierto es que la situación económica de AENA, con una deuda de más de 13.000 millones de euros, es la que es por la calamitosa labor que sus gestores han llevado a cabo los seis últimos años -entonces sí era rentable-. Inversiones ruinosas y difíciles de justificar -son palmarios los casos de los aeropuertos de León y Ciudad Real, infrautilizados y con un coste enorme-. Los emolumentos de los controladores aéreos, por lo demás sumamente elevados, no pueden ser coadyuvantes ni de semejante agujero ni del precio de las tasas aéreas, como llegó a decir el ministro de Fomento. En lugar de crear plazas de asesores y funcionarios de dudosa utilidad, el Gobierno podía haber convocado una mayor oferta de plazas de controlador aéreo, cuyo número a día de hoy es claramente insuficiente. Y. sobre todo, tendría que haber previsto lo que al final acabó pasando. Cuyas consecuencias redundarán negativamente en la imagen de España.

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