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El régimen de Ben Ali en el punto de mira

La diplomacia americana desvela la corrupción en Túnez

Lunes 13 de diciembre de 2010
El departamento de Estado norteamericano tiene en su punto de mira a los países del Magreb, en los que constata un alto nivel de corrupción. Tras haber desnudado esta gangrena en Marruecos que salpica "a las más altas esferas del poder, a círculos cercanos al rey Mohamed VI", lo mismo que en Argelia, donde "no se hace ningún acuerdo económico y financiero de relieve, sin que haya comisiones de por medio" ha tocado el turno a Túnez.

La república que dirige el general Zione el Abidine Ben Ali se ve comprometida por largos cables difundidos por wikileaks, que divulgan los exhaustivos informes que los diplomáticos norteamericanos residentes en Túnez envían a Washington. El tono de los mismos es sarcástico y demoledor.

El 27 de Julio de 2009, el anterior embajador americano acreditado en el palacio de Cartago, Robert F. Godec, daba cuenta de sus conversaciones e impresiones recibidas en el curso de una cena en la casa del yerno del Jefe del estado Ben Ali, Sajer el Materi. El diplomático americano, que hacía sus adioses para dar paso al nuevo embajador designado por el presidente Obama, Gordon Gray, da cuenta con detalle del lujo despampanante del palacete del hombre de negocios, que algunos presagian como aspirante a suceder a su suegro. Gray recuerda a sus interlocutores del Departamento de estado, que El Materi tiene en su casa metido en una jaula un tigre que muestra orgulloso a sus invitados, y recuerda "el león que poseía Udai Hussein", hijo del dictador iraquí.

Pero más allá del comentario mordaz, Gordon Gray confirma el profundo nivel de corrupción que reina en Cartago. En un cable precedente fechado el 23 de junio de 2008, titulado "Corrupción en Túnez: lo que tiene usted, me pertenece", se detallan los turbios negocios del entorno directo de Ben Ali, y también la gangrena de la corrupción que mina la administración. Los diplomáticos americanos describen los "chanchullos", así designados, que afectan al sector inmobiliario, a la adquisición de terrenos públicos y a las operaciones financieras, como la privatización del Banco de Túnez. "El único límite al frenesí del acaparamiento, indican, son las inversiones extranjeras". Un informe que pone de manifiesto "las prácticas delictivas" existentes en "este reino de ladronzuelos".

Pero lo que es más preocupante para los diplomáticos americanos en Túnez es que esta plaga, además de mostrar la poca catadura moral de los gobernantes, "es un factor de freno para la evolución económica de Túnez". Para los norteamericanos, "la corrupción exacerba las tensiones sociales y crea un clima malsano en un contexto de inflación y de paro creciente". Un clima que empuja a los inversores locales, los tunecinos, a colocar sus capitales en el sector inmobiliario y en la propiedad de terrenos, "un modo de poner su dinero a seguro". Resultado: el milagro económico tunecino está en peligro; un modelo que el Fondo Monetario Internacional había incluso llegado a poner como ejemplo de éxito.

Pues ya no lo es. Las misivas diplomáticas no dejan lugar a dudas. El entorno familiar del presidente Ben Ali es caracterizado ni más ni menos que una "cuasi-mafia". Su esposa, Leila Ben Ali Trabelsi, "se ha beneficiado de un terreno que le ha atribuido gratuitamente el Estado", y que lo vendió justo después, embolsándose un jugoso beneficio.

Otro cable fechado en el verano del año pasado redactado por el embajador, trata de la sucesión de Ben Ali, prevista para 2014 cuando expira su actual mandato. El veredicto es aplastante: "el presidente Ben Ali se hace viejo, su régimen está anquilosado y no hay sucesor a la vista".

Libertad vigilada
En cuanto a la situación de las libertades en el país, el embajador Gordon Gray afirma que "muchos tunecinos están frustrados por la falta de libertad política y encolerizados contra la corrupción de la familia de la Primera dama". Algo que para Washington es un incentivo para el extremismo "que constituye una amenaza".

La conclusión es genérica, pero no menos interesante: "Los Estados Unidos deberían exigir de los países occidentales que presionen al régimen tunecino para persuadirle de acelerar las reformas políticas". Algunos países, como Alemania y Gran Bretaña "están ya convencidos de ello", pero otros como Francia e Italia "dudan en hacerlo". De España, el embajador ni habla.

Casualidad o no, coincidiendo con las revelaciones desveladas por Wikileaks, el embajador jefe de la delegación de la Unión Europea en Túnez, el holandés Adrianus Koetsenruijter, está promoviendo una carrera contra reloj para que Túnez pueda acceder al Estatuto avanzado con la UE, como ha conseguido Marruecos, y al que aspira también Argelia. El diplomático ha anunciado esta semana la organización de "una consulta pública" para debatir sobre el mismo. La reunión oficial del comité ad hoc entre la UE y Túnez tendrá lugar el 23 de diciembre.

Sin embargo, en contra de la práctica observada hasta ahora por la delegación de la Unión Europea en Túnez, que asociaba a las ONGs independientes en sus informes sobre derechos humanos y libertades, esta vez han sido marginadas. Lo mismo que el Partido democrático y progresista (PDP), y el Foro democrático por el trabajo y las libertades (FDTL).

Con un "respaldo" más que discutible de la delegación europea, el régimen de Ben Ali continúa practicando la represión policial contra los opositores y sus familias. El hijo del periodista y escritor disidente Tawfik Ben Brik, Ali, que cumple 14 años de edad el próximo 27 de diciembre, ha sido convocado por la policía para presentarse en el cuartel y "hacer su servicio militar". Un hecho que hace decir al opositor Slim Bagga, exiliado en Francia, que "este acto, lo mismo que el cometido días antes aterrorizando a la hija de Hamma Hammami y Radia Nasraoui, no dejan lugar a dudas sobre la naturaleza del aparato policial tunecino ni sobre su primer responsable", en alusión al Presidente Ben Ali. "Los tunecinos tenemos el legítimo derecho de defendernos de los abusos de los ladrones en uniforme y de los esbirros a sueldo de una mafia corrupta", concluye Bagga.

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