Opinión

Zapatero se parapeta tras el estado de alarma

Viernes 17 de diciembre de 2010
España sigue en estado de alarma, al menos hasta el 15 de enero. Eso es lo que ayer aprobó el Congreso de los Diputados, gracias los votos de PSOE, CiU, PNV, CC y la abstención del PP. O lo que es lo mismo, socialistas y nacionalistas juntos una vez más. La excusa para prorrogar el estado de alarma es la amenaza que suponen los controladores aéreos, no se sabe si para la seguridad nacional o para la estabilidad de un Gobierno que se parapeta tras ellos. Poco importa que dicho colectivo se haya comprometido por escrito -en una carta pública rubricada por casi el noventa por ciento de la plantilla- a tener unas Navidades sin sobresaltos. Tampoco que, de acuerdo con lo anterior, sean difícilmente sostenibles las razones que inicialmente justificaron la adopción de una medida tan excepcional.

Lo que realmente le preocupa al Presidente del Gobierno es tener entretenida a la opinión pública con una cortina de humo que intente camuflar la debacle económica hacia la que se dirige España si su gobierno sigue sin hacer su cometido: gobernar. Y eso sí que es alarmante. Tanto como que la deuda pública española haya vuelto a ser cuestionada, por mor de la rebaja de calificación que ha sufrido esta misma semana. O que los mercados financieros sigan sin fiarse, o que el empleo no despegue, o que tantas y tantas empresas sigan echando el cierre. Es hora ya de que el señor Zapatero se asome a la realidad de una vez por todas y deje de enviar a teloneros -Blanco, Rubalcaba o Jáuregui en último término- para hacer su cometido. Por más que se ausente, sigue habiendo un país que gobernar y una economía que reflotar. Y es urgente, dramáticamente urgente.

TEMAS RELACIONADOS: