Lourdes López Nieto | Viernes 17 de diciembre de 2010
Cuando se cumple la primera década del siglo XXI, se puede decir que la “inmediatez” es una de sus primeras características. Esta aparente obviedad que advertimos en las comunicaciones, tiene muchas otras manifestaciones. En el ámbito político español, el siglo se inicia con la primera victoria por mayoría absoluta de la derecha, o de los conservadores como prefiere calificar la izquierda. De “inmediato”, el PSOE elige como secretario general a un candidato que de “inmediato” accede a la presidencia de gobierno. El comportamiento de este personaje se ha asociado al “singular” funcionamiento del sistema político, debido a las innumerables “singularidades” introducidas por el citado político. Por ello cabe preguntarse ¿Hasta que punto ha sido exitoso el empeño de José Luis Rodríguez Zapatero por introducir “sus” innovadores planes? ¿Qué efecto han producido ?.
Veamos algunos ejemplos de las “singularidades” que acompañan y que son introducidas por nuestro “singular” personaje. Se trata del primer secretario general de la centenaria historia socialista y del primer presidente de gobierno de la historia constitucional española, cuyo perfil es el de profesional de la política. Esto consiste en haber trabajado de forma exclusiva como cargo electo una vez reclutado por un partido. Este tipo de político constituye una de las características del modelo cartel de partido que hoy caracteriza a los partidos parlamentarios españoles y a otros muchos de los países democráticos. Pero es “singular” que los gabinetes de este “singular” presidente hayan estado integrados por el cupo más alto de políticos profesionales.
Si fue “singular” el formato de elección de Rodríguez Zapatero en el seno de su partido, también lo fue el contexto en el cual se celebraron los comicios que le llevaron a la Moncloa. Su comportamiento como líder de la oposición fue “singular” respecto a sus predecesores y se ha mantenido después como presidente. ¿Cuáles son sus manifestaciones? Entre los múltiples ejemplos que encontramos en las hemerotecas, ha sido muy determinante su defensa del pacto del Tinell siendo jefe de la oposición. El primer punto del anexo establecía la exclusión expresa del Partido Popular de cualquier pacto, no solo en Cataluña: “Igualment aquestes forces es comprometen a impedir la presència del PP en el govern de l'Estat, i renuncien a establir-hi pactes de govern i pactes parlamentaris estables a les cambres estatals”. Este anexo contiene los criterios para la actuación en política general que comprometía a todos los cargos públicos pertenecientes a las formaciones socias de gobierno, por lo tanto también al PSOE. El posterior cumplimiento y asunción plena por parte del “singular” presidente de gobierno español del citado texto, ha reabierto los conflictos centro – periferia e Iglesia-Estado cerrados en la Transición. Además, ha roto de facto los consensos en política territorial, antiterrorista e internacional entre otros.
Otra consecuencia de su “singular” comportamiento ha sido la institucionalización del “doble rasero” (código o conjunto de principios que contiene disposiciones diferentes para un grupo de personas que para otra). Las diversas políticas radicales de discriminación positiva, contrarias al principio de soberanía de ciudadanos libres e iguales, que hasta ahora defendían los socialistas, son claros ejemplos de ello.
Como el “singular” presidente se reinventa a si mismo, encontramos nuevas manifestaciones de sus “singularidades”. Recientemente ha generalizado la toma de decisiones de carácter reactivo, e imputando al partido mayoritario de la oposición la responsabilidad sobre el origen de los problemas que ha de afrontar el ejecutivo. Estas prácticas crecientemente antidemocráticas, se aplican a más grupos sociales y ciudadanos, gracias a una cuidadosa, planificada y exitosa política de comunicación. Por ello no sorprende que según el último barómetro del CIS el 56% de los españoles opine que ambas son las instituciones más poderosas, dado que el ejecutivo viene atribuyendo la responsabilidad de la crisis a bancos y empresarios. En contraste, el gobierno es una institución muy poderosa solo para 26%, mientras que partidos y parlamento lo son para un 10% de los encuestados. La prórroga del estado sitio es otro hecho “singular” que se suma y refuerza los numerosos y crecientes rasgos autoritarios que va adquiriendo el sistema político español, como consecuencia de las “singulares”, inmediatas e improvisadas prácticas del presidente Zapatero. ¿Hacia donde se encamina el sistema político español?. Aunque la Constitución Española importó buena parte del texto alemán, la práctica política reciente se asemeja a un sucedáneo del modelo italiano combinado con elementos de escasa calidad democrática. ¿Era este el “singular” plan o proyecto del presidente Zapatero para España? Algunos pensamos que a tan “singular” personaje cabría aplicarle como mínimo refranes tales como que “las prisas no son buenas consejeras” y que “la experiencia es la madre de la ciencia”?