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Filosofía, trabajo y olfato comprador: el Villarreal saca brillo al fútbol

Historia de trabajo oscuro y dos décadas de éxito

Sábado 18 de diciembre de 2010
El club castellonense debutó en la Primera División española en el año 1999. Tras los dubitativos primeros pasos en la categoría, y de la mano de Fernando Roig y Manuel Pellegrini, el “Submarino amarillo” ha crecido hasta representar la alternativa a Madrid y Barcelona. El fino y brillante juego que viene desplegando el Villarreal le ha convertido en uno de los iconos del balompié patrio en los últimos años. La incorporación de jugadores miméticos con la idiosincrasia del club –Riquelme, Forlán, Pires, Senna, Cani- ha construido una identidad que ha transportado a este pequeño gigante a las semifinales de la Champions League (2006) y al subcampeonato liguero (2008).

El Villarreal Club de Fútbol representa una de las historias idílicas que el competitivo mundo del fútbol permite en raras ocasiones. En un sistema estructurado bajo el dominio de los gigantes económicos –Real Madrid, Barcelona, Inter, Milan, Manchester-, brillan cada vez menos los proyectos humildes y el espacio en la gloria se limita a la capacidad de cada club para contratar a las estrellas más rutilantes. Sin embargo, la belleza del balompié –que reside en la posibilidad de que un pequeño gane a un grande- ha permitido que lejos de los presupuestos, el marketing y la presencia en los medios de comunicación, existan entidades más pequeñas que sobresalen y se codean con la aristocracia tradicional de este deporte.

El club de la ciudad castellonense de Vila Real se ha construido un sitio entre los españoles, erigiéndose –junto al Barcelona- en representante del estilo de fútbol patrio. La relevancia que ha adquirido el “submarino amarillo” solo se percibe con nitidez atendiendo a la historia de la entidad y al cúmulo de hándicaps que ha ido superando paso a paso. El proyecto del Villarreal se ha convertido en un ejemplo a seguir ya que, en solo dos décadas de estancia en Primera, ha marcado un estilo de crecimiento como institución deportiva que le ha catapultado como tercer equipo nacional, desbancando a históricos como el Atlético de Madrid, Valencia o Sevilla.

El club presidido por Fernando Roig fue fundado el 10 de marzo de 1923 y su progresión en las distintas categorías del balompié español no ha sido un paseo de rosas. Tras una primera pugna por entrar en la división de plata –en la década de los 30-, el club sufrió una larga travesía por el desierto por Primera Regional y Tercera División. Sin embargo, en la década de los 90 ascendió de Tercera a Segunda en dos años y a partir de ahí, el Villarreal elevó su nivel con firmeza y seguridad. Su debut en Primera se produjo en agosto de 1998 en el Santiago Bernabéu, pero el equipo descendió ese mismo año. Recuperada la plaza en la categoría de oro en el año 2000, el trabajo duro comenzó a otorgar resultados.



El trabajo continuado en una idea de fútbol, la labor seria de cantera y la elaboración de la plantilla –con fichajes incluidos- dirigida al servicio del juego identitario se convirtieron en los pilares de la explosión de calidad que ha experimentado la entidad castellonense desde 2005. Con Manuel Pellegrini en el banquillo y recogiendo el testigo de Víctor Muñoz (2000-2002) y Benito Floro (2002-2004), el equipo se alzó como la revelación de la década en nuestro balompié. La dirección del chileno –que llegó de ganar la liga en San Lorenzo y River Plate- y la participación de jugadores como Diego Forlán (2004-2007), Juliano Belletti (2002-2004), Matías Fernández (2006-2009), Juan Román Riquelme (2003-2006), Robert Pires (2006-2010) o Juan Pablo Sorín (2004-2006), conformaron la estructura del equipo ganador que ilumina al Madrigal cada domingo.

El exquisito trato del balón impuesto en la sociedad castellonense acogió y catapultó a algunas de las estrellas de la actualidad que triunfan en España o en Europa. Ejemplos claros de este ecosistema de luz y brillo resultaron Pepe Reina (que fue “rescatado” del Barcelona en 2002), el lateral campeón del mundo Joan Capdevila (llegó en 2007 tras estancarse en el Deportivo), Ariel Ibagaza (recuperó su tono en 2008) y Marcos Senna (probó suerte en Europa en Villarreal en 2002 y se hizo hueco en la selección española).

El aroma a frescura y solidaridad del juego del equipo amarillo es un referente en el fútbol actual y del futuro. El Villarreal trabaja con brillantez la cantera y la filosofía de club. El entrenador actual que mantiene al equipo en la Europa Liga y en el tercer puesto de la Liga, Juan Carlos Garrido, es un trabajador del equipo desde dentro. Garrido se ha ocupado del exitoso filial villarrealense desde el año 2002 hasta 2010. La relación entre el conocimiento de la filosofía de la entidad por parte del entrenador y los jugadores y los éxitos conseguidos por el equipo (semifinales de la Champions League en 2006 y subcampeonato liguero en 2008) es directa y decisiva. La apuesta de Fernando Roig por construir una identidad y afianzarla año tras año ha colocado a su bloque entre los mejores de España.

La ilustre realidad deportiva del “submarino” es resultado de la superación de obstáculos estructurales residentes en la competitividad del fútbol. El éxito del club resulta una gran noticia para el mundo del balompié. El Villarreal lucha con clubes que le doblan en presupuesto y con una tradición e historia incomparables con un equipo tan humilde. Un ejemplo del espléndido crecimiento que ha vivido esta institución fue la obligada remodelación de su estadio para poder disputar la Champions League en el año 2005. El Madrigal tiene una capacidad 25.000 espectadores, incomparable con los 80.000 que acogen plazas como el Giuseppe Meazza milanés, en el que el Villarreal eliminó al Inter en los cuartos de final de la Champions de 2006.

El proceso de crecimiento ha dado paso a la confirmación del Villarreal como un grande del futbol actual y un ejemplo de progresión deportiva. Los límites que el mercado futbolístico impone a los equipos humildes en relación a la competencia con los grandes, son una barrera que el equipo amarillo ha derribado con éxito. La fluidez de juego y los automatismos aprendidos por jugadores como Santi Cazorla, Giuseppe Rossi o Cani aseguran un futuro exitoso para el proyecto de Fernando Roig. El triunfo del conjunto amarillo representa una gran noticia para el balompié y los aficionados con buen gusto.

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