Opinión

Aguilé, recuerdo y presencia

Antonio D. Olano | Sábado 18 de diciembre de 2010
Vivimos las fiestas navideñas y sus luces esperan, ya desde hace un par de meses, la orden de iluminar pueblos y ciudades. Y, en emisoras de radio en algunas televisiones, volvemos a escuchar la musical invitación de Luis Aguilé: “Ven a mi casa esta Navidad”. Este año no va a ser posible porque ya forma un conjunto en los espacios infinitos. Ha sentido la llamada de coros de ángeles que celan su sueño.

Así en la tierra como en el cielo. Así en su ingente obra musical y literaria como en el suelo. En el que compartió sus éxitos universales (“Cuando salí de Cuba,,,”) con sus dos patrias grandes: La Argentina, su nacencia y España, su residencia.

Viajaba constantemente, la vida en un vuelo, entre Madrid y Buenos Aires queridos..Su amor y fervor compartidos. Y llegó a la capital bonaerense para mostrar Madrid. Allí estrenó su zarzuela “Viva la Gran Via”. Se anticipó al centenario de la calle, que columna vertebral, de la Villa y Corte.

Aguilé estaba casado con una valenciana y con el éxito. Y lo corroboró con su estreno teatral, la mejor y más barata (para él económicamente cara) del Madrid de sus amores. En el que luchó denodadamente para que los españoles conociésemos la obra en la que volcó su amor y gastó sus dineros. Empeño inútil en un país que, quiérase o no, con su oficialidad está destruyendo el Teatro. Todas las gestiones del autor se quedaron en palabras, palabras y más incumplidas palabras.

Pero sus amigos siguieron luchando para que el proyecto no quedase en aguas de borrajas. Y, al fin, se prepara su estreno. Anunciado en una nueva reunión amistoso-gastronómica de “Los amigos de la boina”, que contaba entre sus socios honorarios, los “boineros”, al cantautor Luis Aguilé. Que era uno de los nuestros. Y que lucía la chapela que no es prenda exclusivamente vasca, sino que sigue coronando las testas de toda España. De ahi que la feliz iniciativa de Gila y de Alfredo Amestoy tenga ramificaciones en todo el territorio todavía nacional.

En su nueva reunión se nos comunicó que, por fin, veremos en las carteleras madrileñas un anuncio que reza así: “¡Viva la Gran Vía!”

Nosotros, fieles al recuerdo de quienes viven en nuestros recuerdos, volemos a decir que viva Luis Aguilé.

Porque para los seres humanos fieles a sí mismos, estamos seguros que seguirá habiendo vida después de la vida.

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