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Presidentas en las Cámaras, ¿poder o imagen?

igualdad de género

Lunes 20 de diciembre de 2010
El Parlament elegía el pasado día 16 de diciembre a Núria de Gispert como la primera presidenta de la cámara catalana con el aval de CiU, Ciutadans y el apoyo parcial de PSC y PPC, una elección que ha aprovechado para reivindicar el papel de la mujer para romper "el techo de cristal" y alcanzar la "igualdad real" entre géneros. Como ella, otras mujeres están encargadas de otros parlamentos autonómicos, como el andaluz, el valenciano o el asturiano. Pero, ¿es realmente un puesto de relevancia o se trata simplemente de cumplir con la Ley de Igualdad y la mejora de la imagen de los partidos?

Resulta extraño que a estas alturas del siglo XXI aún nos sorprenda que sea una mujer la que ocupe un puesto de relevancia ya sea en el ámbito político o en el de la empresa privada. Muchos años han sido los que la mujer ha estado discriminada dentro de la sociedad, tanto que con cada nuevo nombramiento se levanta la sospecha de si se trata de una elección justa o por el contrario hablamos de una cuestión de cumplir cuotas.

Algo así ocurre con la presidencia de los parlamentos. Oficialmente es un puesto de mando y con relevancia, sin embargo, esta figura en España tiene un marcado carácter partidista. Por lo que no sería de extrañar que los partidos estuvieran nombrando presidentas en las Cámaras para lavar su imagen y cumplir, de paso, con la Ley de Igualdad. EL IMPARCIAL analiza esta cuestión de la mano de Paloma Román Marugán, Directora del Departamento de Ciencia Política y de la Administración II de la Universidad Complutense de Madrid.

“Eso no nos lo pueden decir al Partido Popular, estamos en contra de los cupos –explica Arantza Quiroga, presidenta del Parlamento Vasco- y de las leyes que recogen cupos. A lo largo de mi carrera política, jamás me he sentido un cupo y si Antonio Basagoiti ha decidido que sea yo la persona encargada de presidir la Cámara vasca no es por el hecho de que sea mujer sino que ha considerado que soy la persona idónea para desarrollar este cargo. Es lo deseable y lo que deseamos todas las mujeres, que se nos valore por nuestra capacidad y no porque seamos fruto de una imposición legal”.

Un acto de exhibición
“Efectivamente, aumenta el número de mujeres que van desempeñando cargos de responsabilidad política, aunque aún no en los términos necesarios -entendiendo por necesario, lo adecuado a la proporción de mujeres y hombres en el mundo-. Pero también es cierto, que existe una tendencia por parte, en este caso, de los partidos políticos, de hacer una exhibición de esa elección. Esta circunstancia tiene que ver por supuesto con la creencia en la necesidad de un mayor empoderamiento de las mujeres, pero también con el cumplimiento de la Ley de Igualdad, y con la mejora de la imagen de los partidos”.

“En el caso de las presidencias de los parlamentos autonómicos, efectivamente es un puesto relevante, es la mayor autoridad de la Cámara, y por tanto tiene mando y capacidad de demostrar dotes de coordinación; pero las figuras de los presidentes de las cámaras en el modelo español tanto estatal como su emulación autonómica, tienen un marcado carácter partidista, a diferencia de otros países”, ha comentado Román.

Cargos ejecutivos vs. cargos representativos
Tampoco debemos olvidar que, según afirma Román, “los cargos ejecutivos (gobiernos) son mucho más relevantes, que los representativos (aunque sea la presidencia de la cámara legislativa); por tanto, el aumento de mujeres en el desempeño de esos puestos sí marcaría un hito relevante que demostrase que la mujer escala puestos de mayor responsabilidad en el ámbito político”.

¿Qué parlamentos están presididos por mujeres?
País Vasco: Arantza Quiroga (PP)
Galicia: Pilar Rojo (PP)
Andalucía: Fuensanta Coves (PSOE)
Comunidad Valenciana: Milagrosa Martínez Navarro (PPCV)
Navarra: Elena Torres Miranda (PSOE)
Baleares: Aina Rado i Ferrando (PP)
Cataluña: Núria de Gispert (CiU)

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