Opinión

Salud para todos

Jueves 23 de diciembre de 2010
Para la inmensa mayoría de españoles que no hemos recibido ni un céntimo en el sorteo del Gordo de Navidad, ayer fue el día de la salud. Y así lo celebramos a mucha honra y con alegría. En tiempos de crisis como los actuales, la lotería y los sueños e ilusiones que trae consigo suponen una importante fuente de esperanza. De hecho, a pesar de la crisis, las ventas de lotería apenas han disminuido –tan sólo se ha vendido un 0,26% menos que el año pasado-, demostrando que una de las tradiciones españolas con más solera sigue en plena forma.

Son pocos los afortunados pero, al menos, los hay y este año han estado especialmente concentrados en una comunidad concreta, Cataluña, que ha recibido 414 de los 585 millones que se han repartido en total. A excepción del tercero, todos los grandes premios de este año han dejado algo en esta comunidad, si bien es cierto que el Gordo, bajo la forma del número 79.250, ha repartido la suerte por muchos lugares, entre ellos Murcia, Madrid o Aragón.

Conjuros, supersticiones, sortilegios -los loteros de Alcorcón incluso han reconocido que compraron el décimo premiado por consejo de una médium- y celebraciones varias se han dado la mano, como cada año, en un día en el que la pérdida se asume con una simpática resignación. Resultaría absurdo dejar todo en manos de la fortuna, más aún en tiempos difíciles como los actuales, pero también es verdad que nunca está de más dejar la puerta abierta a la posibilidad de que el destino nos depare un pellizco económico con el que sobrellevar los rigores de esta crisis.

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