Viernes 24 de diciembre de 2010
Justo cuando empieza la operación salida de estas navidades, se ha puesto en vigor el nuevo código penal que, entre otras cosas, endurece las medidas contra las imprudencias al volante. Entre las más comentadas, está la requisición del vehículo a todos aquellos que reincidan en exceso de velocidad, en conducción temeraria o a que participen en carreras ilegales. No habrá posibilidad de vuelta para aquellos coches que sean requisados y éstos o se donarán o irán a parar a manos de los familiares de las víctimas, si los hubiese. De esta forma, se cambian las penas de cárcel por la confiscación del vehículo y la Fiscalía ya ha anunciado que prevé que se decomisen unos 2.000 coches en el próximo año.
Cualquier medida que sirva para disminuir los accidentes de tráfico es bienvenida. Es un hecho que, junto con la concienciación y la educación vial, las medidas disuasorias tienen un gran impacto, para bien. El carnet por puntos, del que tantos desconfiaban, y el miedo a la pérdida de los mismos, se ha traducido en una espectacular disminución de las muertes y los accidentes en carretera. Para muchos conductores, aún sigue siendo relativamente fácil asumir una multa de tráfico o la pérdida de unos cuantos puntos. Sin embargo, el propio vehículo es un punto muy sensible, cuya posible confiscación hará que muchos se lo piensen dos veces antes de correr más de la cuenta o cometer alguna imprudencia.
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