Sociedad

Garmendia: "La fuga de cerebros es ya cosa del pasado en nuestro país"

ministra de ciencia e innovación

Sábado 25 de diciembre de 2010
La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, asegura a EL IMPARCIAL que España cuenta en la actualidad con más personas que nunca empleadas en la I+D e insiste en que "la fuga de cerebros es ya cosa del pasado en nuestro país". Aun así, matiza, tenemos que transformar toda esa capacidad científica en capacidad innovadora, "donde todavía no estamos en la posición que nos corresponde".

¿Cómo está la Ciencia en España y cuál es la salud de la Innovación en nuestro país?
España tiene, aunque a veces se nos olvida recordarlo, un importante capital científico y tecnológico. Actualmente somos la novena potencia científica mundial, una posición que se debe, en parte, a la apuesta por la ciencia que nuestro país ha realizado en los últimos años.

Las cifras nos avalan para demostrar esta realidad. Desde 2004 el número de investigadores ha crecido un 33% y hoy estos investigadores cuentan con más del doble de los recursos de los que disponían entonces. España cuenta con más personas que nunca empleadas en la I+D; actualmente superamos la cifra de 220.000 empleados. Además, tal y como indican los recientes datos publicados por el INE sobre el año 2009, nuestro sector de I+D sigue generando puestos de trabajo en el actual escenario de crisis económica. Concretamente, un 2,4% de empleos más en 2009 que en 2008.

Por tanto, podríamos decir que la actividad científica en España está plenamente consolidada, encaminándose hacia la internacionalización y buscando la excelencia. Podemos decir sin miedo que España es ya un país de ciencia. Ahora tenemos que transformar toda esa capacidad científica en capacidad innovadora, donde todavía no estamos en la posición que nos corresponde. Tenemos que poner en valor económico ese valor científico.

¿Está ya bien asumida entre los españoles esa "i" minúscula de innovación detrás de las ya famosas I+D?
Venimos de una tradición que ha trabajado en contra de la innovación; de un modelo en el que ha sido muy fácil ganar mucho dinero con una inversión cortoplacista y competir con ese modelo era muy complicado. Pero ahora está claro que el tránsito a un modelo económico más basado en el conocimiento y en la innovación es la única alternativa posible.

Las empresas están interpretando esta necesidad de un modo muy positivo. En el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, el 50% de los proyectos que se presentan lo hacen por primera vez. Casi el 50% proceden de sectores tradicionales: el textil, el calzado, el turismo. Esto es cambio de modelo productivo. Las pequeñas y medianas empresas que invierten en I+D+i incrementan un 16% su productividad y un 18% el valor de sus exportaciones. Además, generan más empleo, y un empleo más estable.

¿Cree que son conscientes los ciudadanos de su importancia?
De 2008 a 2010 se ha incrementado mucho el interés, según la Encuesta de Percepción Pública de la Ciencia que el Ministerio de Ciencia e Innovación ha publicado recientemente. El estudio muestra que desde 2008 el interés espontáneo de la población española por la ciencia y la tecnología ha crecido un 36% y que más personas asocian el progreso científico con desarrollo económico y con creación de empleo.

Pero es que, además, ese interés por la ciencia y esa confianza en la ciencia como motor de progreso se refleja en las prioridades políticas y presupuestarias. Así, el 77% de la población es partidaria de mantener el presupuesto en Ciencia e Innovación en un contexto de recorte del gasto público. Una voluntad que este gobierno ha querido entender y atender, excluyendo con gran esfuerzo al presupuesto del Ministerio de Ciencia e Innovación del plan general de contención del gasto al que estamos obligados para cumplir nuestro objetivo de reducción del déficit.

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia.
¿Qué es lo que más preocupa al Ministerio de Ciencia e Innovación en este momento?
Desde el Ministerio que dirijo nuestra prioridad absoluta es contribuir a llevar adelante todas las reformas necesarias para la recuperación económica de nuestro país. Una recuperación que ha de pasar necesariamente por más ciencia e innovación, y por la interacción entre ambas. En las actuales circunstancias este camino, además de ser conveniente, es urgente; de hecho, es el único que garantiza la sostenibilidad futura de nuestras empresas y también de nuestras instituciones.

¿Cómo tiene pensado solucionarlo?
Como apuntaba antes, uno de nuestros principales retos es conseguir una mayor implicación de la ciencia en la economía, logrando que el tejido productivo capitalice el stock de conocimiento acumulado en nuestro sistema público de I+D. En este sentido, por ejemplo, la nueva Ley de la Ciencia prevé que en la carrera científica, como nuevo mérito, aparezcan las patentes, la traslación del conocimiento a la generación de bienes y servicios.

Pero además, la recuperación económica también depende de un avance en la calidad de la ciencia de nuestro país. Hablo de una apuesta por la excelencia científica, por centros que busquen un retorno práctico y económico de su investigación transfiriéndola a las empresas. Precisamente una de nuestras próximas acciones consistirá en identificar y reconocer a aquellos centros españoles que ya están entre los mejores del mundo, mediante el programa Severo Ochoa.

¿Cuáles son los ejes fundamentales de la futura Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación?
La nueva ley contempla dos reivindicaciones históricas: la primera es una carrera científica estable, basada en los méritos; y la segunda, una agencia para la evaluación y financiación de la I+D que garantice flexibilidad y eficacia en las actividades, sobre todo en las del sector público, con menos burocracia, convocatorias abiertas y rapidez.

Para sintetizar, podríamos decir que la nueva ley responde a algunos principios que consideramos “claves”: está centrada en las personas, situando a los investigadores en el corazón del sistema científico; busca la eficiencia y eficacia del gasto público en I+D; profundiza en la cooperación entre administraciones y contribuye al cambio de modelo productivo y a una economía sostenible. La ley, además, es pionera en algunos aspectos como la inclusión de la perspectiva de género en la investigación, la publicación en abierto y la cooperación científica al desarrollo.

¿Aparte de esta ley, cuáles son sus proyectos más inmediatos para 2011?
Desplegaremos varias iniciativas vinculadas a la investigación científica aunque, si tuviera que destacar una, citaría al nuevo programa Severo Ochoa, que verá la luz en 2011, tal y como avancé antes. Este programa es fruto de la necesidad que tiene nuestro país de avanzar en la excelencia de la ciencia. Con él daremos una acreditación a aquellos centros de investigación españoles que estén trabajando ya entre los mejores del mundo. Esta acreditación será válida durante cinco años, con una dotación económica de un millón al año, es decir, cinco millones.

Estoy convencida de que esta actuación va a atraer al mecenazgo en España. Espero que esto sea el inicio del camino que a nuestro país le falta por recorrer, su asignatura pendiente, que es el apoyo de las grandes empresas a las actuaciones de ciencia de calidad.

¿Cuál está siendo el alcance real de la crisis económica en un departamento como el de Innovación?
España está atravesando una coyuntura económica difícil, como muchos de los países europeos. Pero ahora mismo está preparada para el tránsito a un modelo económico más basado en el conocimiento y en la innovación. Hemos hecho un esfuerzo presupuestario sin precedentes, en la anterior legislatura y en esta parte de la actual, en la que se han preservado las cuentas del Ministerio y ahora estamos muy bien preparados para salir de la crisis.

El proyecto de Presupuestos 2011 excluye al Ministerio de Ciencia e Innovación, que concentra la mayoría de las políticas de I+D, del plan de austeridad de las administraciones y, en especial, del recorte de gasto de los Ministerios. Gracias a ello, podremos mantener los niveles de inversión actuales vinculados al Plan Nacional de I+D+i y a la Estrategia Estatal de Innovación.

Con la apuesta presupuestaria de España por la I+D, la sociedad española ha cumplido su parte del compromiso con la ciencia y, ahora, es momento de que la ciencia y sus investigadores den respuesta a lo que la sociedad espera de ellos.

¿Qué significado tiene que su departamento sea el único que se ha quedado fuera del Plan de Austeridad del Gobierno, a pesar de haber sufrido continuos recortes en los Presupuestos Generales?
Si el Ministerio de Ciencia e Innovación no estuviera excluido del Plan de Austeridad, su presupuesto habría descendido 592 millones de euros con el techo de gasto fijado por el Gobierno. Esa partida se ha distribuido en el ajuste de otras políticas. Además y finalmente, una vez superado el trámite de enmiendas parlamentarias, el presupuesto del Ministerio de Ciencia e Innovación para el año que viene sólo se reduce un 0,77% respecto al año previo.

Cristina Garmendia, ministra de Ciencia e Innovación.
El último informe del Foro Económico Mundial relega a España al puesto 42 del mundo sobre competitividad. Esto supone un retroceso de nueve puestos, por debajo de países como Chipre, Polonia o Túnez. ¿A qué cree que se debe? ¿Qué medidas se van a tomar desde su departamento para mejorar ese ranking?
Creo que es conveniente hacer notar que este estudio concreto se basa en un sondeo de opinión con empresas que, en el caso español, se realiza con una muestra de 177 compañías, frente a las más de 12.000 que, por ejemplo, manejamos en otros estudios sobre innovación. Además, cabe señalar que la valoración de España en los indicadores no recoge las recientes medidas puestas en marcha por el Gobierno como la nueva regulación del mercado laboral, la reestructuración del sistema financiero o la implementación de la directiva de servicios.

En cualquier caso, estamos desplegando actuaciones que pretenden facilitar que las empresas innovadoras internacionalicen sus actividades de I+D+i y su desarrollo de negocio, mejorando su competitividad global. Hemos puesto a disposición de las empresas 2.500 millones de euros para proyectos de I+D+i en varias convocatorias, así como 1.000 millones a través de una línea de mediación del Instituto de Crédito Oficial y 300 millones en fondos de capital riesgo.

Estamos desarrollando con ello, en el marco de la Estrategia Estatal de Innovación, un entorno financiero proclive a la innovación, que indudablemente redundará en una mejora de la competitividad de las empresas.

Usted ha animado a invertir en España, ¿por qué?
España cuenta con un capital humano muy cualificado, capaz de añadir valor en sectores de alto crecimiento, y con una comunidad investigadora cuyo número se ha multiplicado por seis en poco más de dos décadas. Por ello estoy convencida de que España es un país de oportunidades para los inversores que apuesten por negocios basados en el conocimiento y la innovación.

Un tópico que persigue a todo lo relacionado con la investigación en España es la fuga de cerebros. ¿Cómo se analiza esta circunstancia y qué se hace para evitarlo?
La fuga de cerebros es ya cosa del pasado en nuestro país. En España, en 2010, somos un país científicamente moderno que ficha talento de todos los países del mundo. De hecho, el 20% de los investigadores que obtiene un contrato financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación es extranjero. Esto demuestra que España ha pasado a ser un destino elegido, como primera opción, por muchos investigadores de todo el mundo.

Creo que es responsabilidad de todos nosotros abandonar estos tópicos que tanto daño a la imagen internacional de nuestra ciencia y que nos centremos en afianzar todo lo que hemos conseguido en estos años, abordando a la vez nuevos retos.

¿Se ha encontrado con muchas trabas para desarrollar su cometido al frente de Ciencia e Innovación? ¿Hablamos de un Ministerio inevitablemente unido a las partidas presupuestarias?
La visión del presidente del Gobierno y su apuesta por la I+D+i es un compromiso claramente identificable desde el principio, no sólo de esta legislatura, sino de la anterior. El hecho de identificar la necesidad de un cambio de modelo productivo fue una apuesta muy valiente que ha resultado clave. En la anterior legislatura, en una época de bonanza económica, hubo una inyección presupuestaria al sistema de ciencia sin precedentes en nuestra historia.

En esta segunda legislatura, en la que la circunstancia es más complicada, identificar ese compromiso con la ciencia a través de un nuevo Ministerio e intentar que este trabajara para convertir ese potencial científico en potencial económico ha sido uno de los ejes del programa de Gobierno del presidente y por lo tanto una necesidad, ahora, ineludible.

En un momento como el que estamos viviendo, nuestro país tiene la oportunidad de apalancar la recuperación de nuestra economía sobre las capacidades de Ciencia, y por eso la acción de nuestro Ministerio es clave y más importante que nunca antes en la historia.

Para terminar, ¿le compensa a una investigadora empresaria como usted el paso por la gestión de un Ministerio? Dicho de otra forma, ¿le merece la pena?
En este momento estoy volcada en impulsar importantes transformaciones para nuestra sociedad y nuestra economía como son la Ley de la Ciencia o la Estrategia Estatal de Innovación. He aceptado esta responsabilidad y estoy profundamente comprometida con ella. Más aún en este Gobierno, el de José Luis Rodríguez Zapatero, que en materia científica ha marcado un punto de inflexión para la ciencia en España.

En los últimos cinco años, la inversión total en I+D ha superado a la de la década precedente y esto demuestra el compromiso del Gobierno con la ciencia y la innovación.

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