Opinión

Caso Brugal ¿Quién restituye el honor de los no imputados?

Lunes 27 de diciembre de 2010
Cuando la pasada primavera se destapó el caso “Brugal”, un gran número de personas fueron puestas en la picota pública. Pesaba sobre ellas la acusación de estar implicadas en diversas tramas relativas a la recogida de basuras, cohecho y promoción inmobiliaria en la provincia de Alicante. Militantes del Partido Popular, familiares, amigos y allegados suyos tuvieron que soportar la humillación de ver su nombre en las portadas de los medios habituales, así como de escucharlo en las tertulias de esos mismos medios. Ocurre que la justicia ha dictaminado que todas esas personas, 38 en total, no tienen relación alguna con la causa, al punto que sus nombres ni siquiera debían haber sido mencionados.


O lo que es lo mismo, nada hay que reprochar a su comportamiento. Sus patrimonios están limpios, al igual que sus ejecutorias personales y profesionales. Pero nada de esto importa al lado de la brutal campaña de intoxicación que han sufrido a manos de un partido socialista que en la Comunidad Valenciana está empezando a probar de su propia medicina: a la dudosa financiación de las obras particulares del señor Luna, se une el escándalo de transfuguismo de Benidorm -coto de la familia Pajín- y los nombres de algunos de sus militantes en tramas que hace bien poco ellos mismos denunciaban. Bien está que se depuren responsabilidades en todos aquellos casos en los que, como “Gürtel”, “Brugal” o como quiera que se denominen, haya personajes públicos implicados. Pero de ahí al exceso de celo con que se condujeron Ministerio Público y Policía Judicial media un abismo. Por no hablar de las malas artes que aquellos que querían ganar en las portadas lo que no podían hacer en las urnas. ¿Quién restituye ahora el honor de aquellos a los que les fue arrebatado con una imputación desmedida? La pregunta no es partidista: concierne a todos los partidos, implica a todos los políticos pero apunta a una administración de Justicia anquilosada y lenta de la que se aprovechan unos medios sectarios para fabricar juicios de papel.

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