Opinión

"En buena lid"

Martín-Miguel Rubio Esteban | Viernes 21 de marzo de 2008
Un estúpidamente risueño gerifalte del PP, derrotado con gozo gustoso -que diría Lula da Silva-, anunciaba la noche de las elecciones que el PSOE las había ganado "en buena lid", evocando no la etimología romana de índole judicial, sino el noble combate abierto en el campo del honor entre caballeros más cercanos a la Edad de Oro que a la Edad de Hierro. A mí, la verdad, me pareció cretino no sólo el personaje sino también la expresión. Si uno hubiese sabido que los contendientes eran tan limpios y honrados, su metodología para la conquista del poder tan irreprochable y los efectos de tal conquista tan banales, no hubiese perdido el tiempo libre del domingo en votar, sino que lo hubiese pasado disfrutando en la Almedina, la patria del genial pintor renacentista Fernando Yáñez, con mis amigos Vicente y Eusebio de una buena merienda en la casa que un día sirviese de lugar de encuentros amorosos a Manuel Godoy. Yo voté porque me parecía, como a otros muchos, que mi voto era crucial para la supervivencia unitaria de mi país, y en ningún momento me creía jurado de uno juegos florales o de justas de primavera. El PP no ha podido ser más cretino. Diagnostica primero con grave severidad la situación de España, y luego se goza con su derrota de 154 diputados (¿es que pensaban que tendrían menos?). A mí no me van a despreciar más, ni a otros muchos electores, supongo.

Estos portavoces cretinos y mediocres -la mediocridad ayuda mucho al cretinismo- me recuerdan a la teoría política del gran pensador marxista Poulantzas, cuando afirmaba que aunque el Estado es el órgano representativo de los intereses de la clase dominante nacional, el mismo dominio estatal puede ser ejercido a través de gobiernos de ideologías antagónicas que se han enquistado en la burocracia pública. Tanta caballerosidad del PP con su derrota asquea un poco, la verdad. Lo decente es que si quieren representar a sus votantes con sinceridad lo primero que deberían hacer los militantes del PP es elegir a mejores capitanes para la conquista democrática del poder; pues los actuales sólo garantizan que saben perder con una educación tan exquisita que se diría que tampoco tienen mucho interés en ganar.

Santo Tomás decía que es impropio de las buenas repúblicas que el príncipe se endiose tanto que llegue a decir: "Ego Deus, et non mutor". Queremos salvar a España, no jugar en justas populares domingueras. Que llamen a Aznar.

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