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Michel: “Cuando crees que tienes una casa hecha, se la venden a otro y tienes que intentar levantar otra”

el madrileño encabeza el proyecto del getafe

Diego García | Miércoles 05 de enero de 2011
Considerado como uno de los centrocampistas más brillantes de la historia del balompié español, José Miguel González del Campo, “Michel”, decidió probar suerte en los banquillos empezando desde abajo. Tras curtirse dirigiendo al Rayo Vallecano y al Madrid Castilla, la pasada temporada debutó en la Liga BBVA como entrenador del Getafe, alcanzando la clasificación para la Europa Liga. Con el buen fútbol como filosofía, Michel analiza para El Imparcial su experiencia como entrenador, la polémica generada en torno a su labor y la presencia de entrenadores como José Mourinho en España.

Cuándo era futbolista profesional, ¿se veía como entrenador?
Sí, y no solo en los últimos años. Yo creo que desde siempre. A veces, hasta sin darme cuenta, analizaba los partidos desde un plano mucho más técnico y táctico de lo que se solía hacer habitualmente como futbolista.

¿Sobre qué puntos planifica una plantilla?
Depende del club en el que se trabaje, ya que todos son distintos. Hay que estar preparado y capacitado para entrenar donde sea. Sobre todo hay que tener una buena información de la historia del club y saber en qué se basa. No se puede diseñar una plantilla igual en todos los clubes. Hay que tener muy presente los de ese club.

¿Qué importancia otorga a la libertad de acción del futbolista en relación con la táctica?

Eso es lo fundamental. La iniciativa y sus cualidades están por encima de cualquier circunstancia del juego. La táctica siempre va a ayudar, pero no va a ser definitiva. Al final, los que toman las decisiones de verdad son los jugadores.

En su opinión, ¿cuánto debe meterse la directiva en la elaboración de una plantilla?
Yo creo que cada uno tiene que centrarse en su faceta. Si una directiva o un director deportivo confían en ti para contratarte, lo lógico es que confíe al cien por cien, en todos los sentidos. Por ello, no admito que se metan en mi trabajo. De todas formas, hay un término medio entre lo que necesita una plantilla y lo que necesita un club. No es lógico que un entrenador sea el que tome las determinaciones con respecto a la plantilla porque, al final, los entrenadores se marchan y los clubes se mantienen.

¿Cuál es el principal obstáculo que sufre un entrenador?
Intentar convencer y preocuparse por quedar bien. Muchas veces se está demasiado pendiente de los resultados. Yo sé que los resultados son los que marcan pero, para mí, lo importante es el trabajo que tú quieres diseñar, y eso tiene que ver con el estilo de vida y el carácter de cada uno.

¿Qué dedicación debe ofrecer un entrenador a su labor?
Un porcentaje importante pero no más que en otras facetas. Yo considero que si estoy bien familiarmente, puedo desarrollar mejor mi trabajo. La labor del entrenador es un complemento a tu vida. Mientras se está en pleno desarrollo de la profesión, hay que estar al cien por cien, pero también hay que dar tiempo para desarrollar otras cuestiones personales. Hay que saber desconectar.

¿Qué presión es más complicada de afrontar, la de entrenador o la de futbolista?
Ambas situaciones tienen puntos en común, aunque como jugador me sentía mucho mejor. El entrenador está pendiente de las otras 23 almas y mentes y no puede dejar de pensar en eso. Sin embargo, como jugador solo tienes que sentirte tú al cien por cien para desarrollar tus cualidades. Por muy bien preparados y adoctrinados que estén tus jugadores, al final depende de ellos cuando empieza el partido, y eso es mucho más complicado de llevar.

¿Es equiparable el proceso de crecimiento del Getafe y el suyo como entrenador?
Creo que no, porque aunque son caminos paralelos y tienen un punto de conexión, es distinto. El Getafe es un club consolidado en Primera. Yo, como entrenador, no voy a dejar de aprender hasta que me retire. Ni siquiera cuando eres un entrenador laureado y de élite puedes dejar de progresar cada día, porque con tres malos resultados estás en la calle.

Visto en perspectiva, ¿qué fue lo más negativo de la polémica con su hijo Adrián?
Creo que en ese aspecto ha habido una parte enriquecedora que hemos valorado tanto él como yo. Aquellos que no comulgan conmigo como profesional o como persona intentaron utilizar esa situación. Pero, ahora que no está mi hijo en el equipo, también han intentado utilizar otras situaciones y lo seguirán haciendo. En este país, siento decirlo así, el cáncer es una lacra y la envidia, también.

¿Qué opinión le merecen las críticas que se han vertido sobre el equipo en lo que va de temporada?

Es sospechoso. Me duele, sobre todo por mis jugadores, que no nos hagan caso en las vacas gordas y que se vuelvan los focos hacia el club en las vacas flacas. Yo creo que tiene que haber un componente que va un poco más allá de mi club y de mis jugadores. Quizá es la trascendencia que le dan algunos a que yo esté de entrenador, pero el protagonista no soy yo.

¿Es complicada la vida del entrenador?
Si diese un paso atrás y lo viera con otra perspectiva, seguro, pero ahora que estoy dentro, no tanto. Cuando era futbolista intentaba prepararme con la sensación de tener un entrenador. Ahora soy un hombre muy inquieto, no estoy solo pendiente de cómo jugar o cómo entrenar, sino de cosas que me hagan a mi más fuerte y me permitan enriquecerme cada día.

¿Cómo valora la eliminación europea del Getafe?
Creo que la experiencia que hemos adquirido es un punto positivo. No era el mismo equipo cuando empezamos que cuando jugamos el último partido. Los malos resultados nos han pasado factura en las estadísticas, pero la satisfacción por el progreso que ha alcanzado este equipo es incalculable. Nuestra sensación de crecimiento ha estado por encima de ese resultado, que tampoco ha sido para matarnos ni para buscar soluciones drásticas.

¿Cómo se reestructura una plantilla cada año?
Desde el día que vine a este club, sabía qué club era. Sé cómo funciona y quién diseña la plantilla, que son el presidente y el director deportivo. Sé que el papel del entrenador es trabajar con lo que se dispone, que además no es un mal material. Aunque a mí me piden opinión, las decisiones las toman ellos. Pero no recibo injerencias en mi trabajo. Yo creo que mi labor es apasionante porque es la búsqueda de soluciones nuevas en cada momento, cada año. Pero no es sencillo, hablamos de ocho jugadores nuevos. Cuando crees que tienes una casa hecha, se la venden a otro y tienes que intentar levantar otra. Esa es la realidad. Pero es apasionante como entrenador, ya te he dicho antes que soy un inquieto (risas).

¿Qué opinión le merece la presencia de un entrenador como Mourinho en la Liga BBVA?
Es un aprendizaje constante. Cada uno debe coger de él lo que quiera. Me parece muy bien que entrenadores de ese calado vengan a España, porque tenemos una oportunidad muy buena de ver cómo es su método y competir contra ellos.

En su filosofía de futbol, ¿prefiere jugar bien u obtener el resultado?
Yo creo que el que gana juega bien. Es muy difícil encontrar un equipo que ganó y no jugó bien. Los equipos que juegan muy directos también juegan bien porque explotan sus bazas. Si se quiere ganar y alcanzar los objetivos, no existe el jugar mal. Si no lo haces, es porque puede que no tengas recursos.

¿Le condiciona su exitosa carrera como futbolista?
No tanto. Yo no creo en eso de soy un jugador o entrenador ganador. Y los demás, ¿somos perdedores? (risas). Yo creo que todo el mundo sale a jugar bien dentro de sus capacidades, habiendo sido futbolista del Real Madrid o del Socuéllamos. El mundo del éxito lo conozco y me gustaría volver a alcanzarlo como entrenador. Pero sé que la única manera de lograrlo es mejorar día a día. Haber sido futbolista del Real Madrid no quiere decir que me vaya a sentar en el banquillo del Bernabéu. Tengo que demostrar mis capacidades como entrenador.

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