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El timón de la Cámara de Representantes pasa a manos de los republicanos

John Boehner se convierte en su nuevo presidente en sustitución de Nancy Pelosi

Miércoles 05 de enero de 2011
El Congreso de EEUU inició este miércoles su 112 sesión con fuertes divisiones entre demócratas y republicanos sobre el rumbo del país, y con la oposición republicana dispuesta a recortar varios programas internos y revocar la reforma de salud.


La 112 sesión del Congreso de EEUU ha arrancado este miércoles con fuertes divisiones entre demócratas y republicanos sobre el rumbo del país, y con la oposición republicana dispuesta a recortar varios programas internos y revocar la reforma de salud.

La jornada comenzó con la apertura simultánea de las sesiones en la Cámara de Representantes, ahora bajo control republicano, y del Senado, que permanece en manos de los demócratas. En la Cámara de Representantes, los republicanos ahora suman 242 -se requiere una mayoría simple de 218 votos para aprobar leyes- y los demócratas, 193. El número de nuevos miembros en la Cámara baja es de 87 republicanos y 9 demócratas.

El legislador republicano de Ohio, John Boehner, ha sido elegido como nuevo presidente de la Cámara de Representantes y sucesor de la demócrata Nancy Pelosi, quien ocupó el cargo durante cerca de cuatro años. Boehner logró superar el mínimo de 218 votos necesarios de la Cámara de Representantes. Posteriormente a la votación, Boehner jurará al cargo y ofrecerá un discurso en el que, según fuentes legislativas, destacará los retos económicos que afronta el país mientras intenta salir del atolladero.

Posteriormente, comenzará el debate de un paquete de cambios a los reglamentos que rigen en la Cámara de Representantes, propuesto por los republicanos y que ya ha suscitado críticas de los demócratas. Pelosi y los demás líderes demócratas en la Cámara de Representantes indicaron el martes que su agenda estará centrada en la creación de empleos, el fortalecimiento de la clase media y la reducción del déficit.

Pelosi, como nueva líder de la minoría demócrata, expresó su voluntad de trabajar con los republicanos pero también dejó en claro que tendrán que rendir cuentas si impulsan medidas que perjudiquen el bienestar económico del país.

Los republicanos, fieles a su promesa electoral de austeridad fiscal, prevén este año aprobar recortes de 100.000 millones de dólares en diversos programas internos, y han programado un voto para la próxima semana para revocar la reforma del sistema de salud del país.

Aunque los republicanos de la Cámara de Representantes han prometido revocar o debilitar varios de las leyes aprobadas el año pasado, en el Senado afrontarían una lucha cuesta arriba porque allí los demócratas mantienen 53 escaños, incluyendo los dos independientes que suelen votar con ellos.

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