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Agenda electoral 2011: Retos del PRI

DESDE ULTRAMAR

Domingo 09 de enero de 2011
Amanece 2011 y como cada año se enlistan las elecciones a verificarse en México. Tarea rutinaria que en sí no es para noticia de ocho, dado que de cuando en cuando hay que renovar distintos niveles de gobierno. ¿Entonces?

Amanece 2011 y como cada año se enlistan las elecciones a verificarse en México. Tarea rutinaria que en sí no es para noticia de ocho, dado que de cuando en cuando hay que renovar distintos niveles de gobierno. ¿Entonces?

No pasa desapercibida la agenda electoral, abigarrada y compleja, pues nos aprestaremos a efectuar comicios renovadores de gobernadores y congresos locales en Guerrero (30 de ene.), Baja California Sur (7 de Feb.), Coahuila, Nayarit y Estado de México (3 de julio), Michoacán (13 de nov.) y para elegir alcaldías en el estado de Hidalgo, también el 3 de julio.

De ellas, tres entidades tienen un gobernador del PRI y tres del PRD. Para algunos analistas y sin explicar por qué, el Estado de México es el más destacado, pese al gris desempeño de su gobernador Enrique Peña Nieto, que dicen los priistas que ya casi es presidente de México, pese a que él afronta una oposición ciudadana creciente que desea que otro partido gobierne ya esa entidad. Como sea, no se le conoce solución alguna a los muchos temas que preocupan a la ciudadanía. Las cifras no visten su desempeño.

Así, consideramos que las elecciones de 2011 son especialmente interesantes de momento, por otros muchos motivos más importantes. Frente a ellas, la ciudadanía desea cambios en algunos estados, sobre todo los que gobierna el PRI. Hay un evidente e innegable espíritu de cambio, que se aceleró cuando el PRI perdió bastiones importantes el año anterior, en medio de severas críticas a su ejercicio, ya no le ayuda la mala fama de corrupción e ineficacia que lo persigue. Su renovación ha sido muy lenta.

¿Será distinto este año? Las elecciones del año 11 son una viva muestra de que todos los actores políticos deberán presentar su mejor cara y en esas el PRI tendrá que presentarse con novedosas propuestas, si desea siquiera llenar las urnas a su favor. Pero decíamos que es un reto enorme, puesto que pesa sin duda el desatino de algunos gobiernos suyos que no han sido precisamente aseados en sus finanzas públicas. Los descalabros electorales del PRI en 2010 no fueron poca cosa, pues medraron fuertemente su imagen. El PRI se sabe débil, pues debe saberse que en donde ganó lo hizo por alianzas y en varios casos pisándole los talones la oposición, como en Durango y Aguascalientes. Es decir, tuvo pocos triunfos contundentes, amén de lo mucho que le ha costado ser oposición durante diez años. El panorama actual se complica.

Por si faltara, a inicios del año 2011 incluso su inexistente presencia en la capital ha disgustado a muchos miembros del PRI capitalino, que reprobaron esa postración en Ciudad de México; ha sido un recordatorio de que en muchas partes el PRI ha ido y va a la baja (en el Distrito Federal prácticamente desapareció desde 2000) y ello gracias a que no ha rendido resultados ni cuentas. Los electores en muchas partes han optado por otras propuestas políticas y hay entidades como Guanajuato, en que lleva veinte años sin gobernarlas. Aunque no ha efectuado una reflexión seria de su declive, adelantemos que quizás aparte del hartazgo ciudadano al ver menguado su patrimonio bajo sus siglas, una causa directa sea la evidente carencia de propuestas como su principal lastre, frente al ejercicio eficaz de otros institutos políticos. La moneda esté en el aire en 2011.

Los electores cada vez más exigen y valoran desempeños y capacidad democrática. Este punto es importante recalcarlo también, pues no se le ha escapado al electorado que verbigracia, el PRI al buscar la renovación de su dirigente nacional a inicios de 2011, ni ha efectuado una convocatoria amplia de candidatos ni hubo contienda interna optando por uno único ni se le ha votado de manera directa ni ha dado participación a sus correligionarios, cuyo número se desconoce. Todo lo ha decidido una caramilla o ni eso. Se aplicó el llamado “dedazo” y eso, uno de los mejores e injustos representantes del vetusto régimen político que encarnaron sus siglas por siete décadas, amén de torcer los más estrictos valores de la democracia, no ha sido bien recibido por una sociedad que percibe las mismas viejas prácticas de un partido que no se ha renovado. Allí están los hechos. Y es que la sociedad mexicana de 2011 no es la de 2000, su pluralidad exige transparencia y democracia y las cobran donde escasea.

No sería importante esta observación ni hablar de la debilidad institucional del único candidato Humberto Moreira, si no fuera porque hay elecciones en siete entidades federativas y desean ganar las presidenciales de 2012. El discurso de ser un partido renovador que esgrime este instituto político a diestra y siniestra, no casa a todas luces con su proceder. Los electores lo saben muy bien y lo ponderan aún más. 2011 será una prueba más, pero no la definitiva para ningún actor político mexicano y especialmente para el PRI, que perdió estrepitosamente dos elecciones presidenciales seguidas (2000 y 2006), algo difícil de digerir aún, según se ve. Estemos atentos con calendario electoral en mano.

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