Opinión

La ocasión perdida de Batasuna

Lunes 10 de enero de 2011
La marcha del pasado Sábado en Bilbao orquestada por la izquierda abertzale para homenajear a los presos de ETA dejo muy clara una cosa: todo sigue igual. Cierto que todo transcurrió dentro de una normalidad tan falsa como artificial y que la ausencia de incidentes fue la nota predominante, pero si algo quedó patente es que el mundo de Batasuna sigue mucho más cerca de los verdugos que de las víctimas. Fundamentalmente, porque comparten tarea con el trabajo de dichos verdugos, cual es justificar, amparar y obtener fondos y repercusión a través de las instituciones. Y porque detrás de esa pátina de aparente civismo se esconde únicamente el temor a que actos propagandísticos semejantes sean prohibidos en el futuro si caen en manos de un juez menos condescendiente.

Por fortuna, en esta ocasión no han conseguido engañar a nadie. Algún manifestante lo dejo claro: su hijo era de ETA y estaba preso y el circunspecto padre reclamaba respeto para unas ideas –sin comprender que las ideas no se comparten pero tampoco se condenan; lo que se condena es la comisión de actos criminales. Una prueba de que parte de la sociedad vasca sigue enferma. Ayer domingo apenas se produjeron valoraciones sobre el resultado de la marcha y, las que hubo, coincidieron en la escasa incidencia que actos de este tipo tienen en la vida política vasca. Ello es doblemente positivo: por un lado, hasta el sector más iluso del PSE y la plana mayor del PNV tuvieron que reconocer -lo cual les honra- que Batasuna ha perdido una ocasión de oro para desmarcarse de ETA. Por otro, la poca atención suscitada por la marcha en cuestión, algo impensable hace no mucho. Ello viene a significar que la sociedad española está hastiada de palabras huecas y no quiere oír hablar más de treguas, ni contenciosos políticos ni demás monsergas, sino del cese definitivo de la violencia. Un cese que no se producirá mientras ETA siga enviando cartas de extorsión y la izquierda abertzale -amparada por una parte importante del nacionalismo- permanezca fiel a un entramado del que nunca ha dejado de formar parte.

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