Luis María ANSON | Martes 18 de enero de 2011
Los socialistas se han lanzado en tromba contra Aznar porque el expresidente ha manifestado de forma pública su posición sobre las Autonomías diciendo verdades más grandes que las puñetas de María Emilia Casas.
No se trata de negar los beneficios del Estado de las Autonomías ni tampoco la conveniencia de que las Comunidades permanezcan conforme a la Constitución. De lo que se trata es de embridarlas. Tiene razón Aznar cuando afirma que “España no da para tener 17 instituciones que hacen las mismas cosas”. Hemos creado 17 jefecillos de Estado que se han dotado de la parafernalia protocolaria que rodea al presidente de Francia o al primer ministro británico. El gasto autonómico se ha desenfrenado y con él el déficit y la deuda, comprometiendo gravemente la imagen de España en la Europa unida.
Está claro que es necesario reformar la Constitución para impedir que se haga una transferencia más, para que el Estado recupere plena competencia en algunos sectores como la educación, y para que se regulen desde el Congreso de los Diputados los gastos de cada una de las Comunidades Autónomas así como el volumen del déficit y la deuda.
España no puede seguir pagando la multiplicación por 17 de no pocos sectores de la burocracia y del gasto. A mi manera de ver no se debe dar marcha atrás en el Estado de las Autonomías. Sí conviene arbitrar las medidas necesarias para encauzarlas y controlarlas. Y no será el menor beneficio, evitar el chantaje que han venido ejerciendo sobre el partido vencedor de las elecciones generales, cuando éste no ha alcanzado la mayoría absoluta. A cambio del apoyo en la investidura y en los presupuestos, el Gobierno de la nación ha hecho concesiones inadecuadas e insostenibles. Y las seguirá haciendo si no se toman las medidas preconizadas por Aznar.
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