Martes 18 de enero de 2011
La última operación contra ETA se ha saldado con la detención de varios miembros de la banda, gran parte de los cuales, o bien pertenecían a formaciones de la izquierda abertzale, o bien tenían estrechos vínculos familiares con ellos. Ni es la primera vez que ocurre, ni será la última. Antes al contrario, si se echa la vista atrás, podrá comprobarse que la inmensa mayoría de terroristas habían pasado previamente por Batasuna, LAB o cualesquiera de las marcas políticas que ETA posee. Ya lo han dicho los tribunales españoles y europeos en reiteradas ocasiones: ETA y Batasuna son partes de un mismo todo. Y las detenciones de ayer no hacen sino comprobarlo.
Habrá que preguntarle ahora a demasiados políticos del PNV y al resto de iluminados que reclaman la presencia de miembros de la izquierda abertzale en las próximas elecciones autonómicas y municipales si se refieren a los ya detenidos o a los que aún no se ha procedido a detener. La experiencia muestra bien a las claras que la transición que va de empuñar un carné de Batasuna a una pistola de ETA es cada vez más corta. Y flagrante. Lo que, por otra parte, debería servir de respuesta a aquellos que se preguntan porqué Batasuna no acaba de desligarse de ETA. Simplemente, porque son lo mismo.
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