Cultura

Alicia Huerta presenta este jueves [i]Delirios de persecución[/i], su primera novela

en el café la buena vida de madrid

Martes 25 de enero de 2011
Mujer polifacética, es abogada, pintora, escritora y aficionada a la ópera y al cine, Alicia Huerta se embarca en la fascinante experiencia de la novela en "Delirios de persecución", un libro cargado de intriga en el que la autora trata de dilucidar qué ocurre cuando una enfermedad inesperada irrumpe en un matrimonio aparentemente estable. No le faltan ganas a esta autora con ambición y respeto por lo que hace.

¿Es capaz de describir qué ha sentido al ver su libro publicado?
Es difícil. Lo que sentí cuando lo cogí por primera vez fue algo físico, como si se me cerrara el estómago. Fue algo muy extraño. Pienso que tendrá que ver en eso la emoción que produce verlo publicado. Creo que lo que se siente es mucha responsabilidad. Caes en la cuenta de que hasta ahora lo has leído tú, la gente que te conoce y tu familia, pero que, a partir de ahora, no vas a saber quién lo va a tener en sus manos.

¿Cómo ha sido el tránsito de la condición de lectora a la de autora?
“Delirios de persecución” es la segunda novela que escribo. Mi primera novela, que aún no está publicada, fue algo fortuito. La empecé a escribir sin saber que iba a convertirse en una novela. De repente, apareció el personaje y, aunque suene extraño, sentía que me estaban dictando. Quizá sea eso lo que llaman "la musa". Me considero una lectora casi obsesiva y la verdad es que no he notado ese tránsito.

¿Nunca se había imaginado en la piel de escritora?
Hace tiempo pensaba en la maravilla que supone nacer con el don de ser escritor. Sentía envidia, pero jamás me planteé que pudiera llegar a serlo, sobre todo por el hecho de que estaba convencida de que no tenía imaginación, así que nunca soñé que sería novelista. De joven sí escribía poesía, desde los 12 o 13 años, pero porque con este género sientes la necesidad de expulsar lo que llevas dentro, casi sin pensarlo. Sin embargo, creía que no tenía nada que contar en una novela. Lo que me ocurre ahora es que tengo que ponerme freno porque se me ocurren muchas cosas.

Alicia Huerta, autora de Delirios de persecución (Foto: Manuel Engo)


¿Escribir ha tenido un efecto curativo?
Mi primer trabajo fue claramente terapéutico. Me di cuenta de que me liberaba muchísimo y disfrutaba. Había tardes en el trabajo en las que seguía escribiendo aunque mis compañeros se hubieran ido. Llegaba a casa y seguía haciéndolo. En “Delirios de persecución” ha sido algo más deliberado. Quería contar una historia sobre una enfermedad que afecta a mucha más gente de la que pensamos, así como transmitir una inquietud que me ha embargado siempre: hasta qué punto dejamos de ser fiables para los que nos rodean cuando contamos algo que no está dentro de los parámetros normales.

Luego, por así decirlo, ha perfeccionado la técnica.
Sí. De hecho, para esta segunda novela me he tenido que documentar mucho. Compré libros de psiquiatría y visité centros donde tratan enfermedades mentales.

Alicia Huerta, autora de Delirios de persecución (Foto: Manuel Engo)

Me ha encandilado la devoción que siente el protagonista de su novela por su mujer y lo difícil que es asumir el deterioro de alguien cercano.
Sí, no hay duda de eso. Se desgasta más el que convive con la enfermedad que quien la tiene. Claudia, uno de los personajes, se recupera de su patología con una cura de sueño que lo que hace es desgastar a su marido, Marcos. La situación es tan cercana que llega a haber una sensación de contagio.

No falta, tampoco, el sentimiento de culpabilidad…
La devoción que siente Marcos por su mujer es tal que él tiene claro que nunca la va a dejar sola. Llega un momento, sin embargo, en que lo hace y comienza a sentir culpabilidad por haberse distanciado de ella, a la vez que por sí mismo, por no haber confiado en sus sentimientos.

Durante el relato, sus personajes viajan a otras ciudades europeas. ¿Tiene algo que ver con sus experiencias en el extranjero?
Considero que escribo de una manera muy visual, por lo que me costaría imaginarme cualquier escena en un sitio ajeno. Tengo claro que lo que más me ha aportado en mi vida personal y profesional ha sido viajar.

Proliferan los diálogos en su relato. ¿A qué se debe?
Me sale así. No lo pienso, pero creo que se debe a esta forma que tengo de escribir que, además de visual, es muy auditiva, quizá por influencia del cine.

¿Encuentra la inspiración con facilidad?
La encuentro caminando.

¿Qué me dice del arte?
También. Al fin y al cabo soy pintora. Lo que más me relaja es pintar.

¿El artista y el escritor comparten aptitudes?
Yo diría que sí. En una ocasión, una periodista de renombre me dio un consejo: o escribía o pintaba. Me sentí mal porque pensé que podía con todo, pero no. Lo cierto es que, desde que empecé a escribir, no he vuelto a pintar. Disfruto del arte de otra manera, como visitando exposiciones. Me interesa, en definitiva, todo lo que transmita sensibilidad y emociones.

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