América

Sergio Aguayo: “México es una democracia fallida”

Profesor Investigador de El Colegio México

Viernes 21 de enero de 2011
Sergio Aguayo es uno de los mayores expertos mexicanos en seguridad y relaciones internacionales. Invitado por el Centro de Estudios de México en la Unión Europea, pronunció una conferencia en la madrileña sede de la Fundación Ortega-Marañón sobre Narcotráfico, política y democracia titulada "¿Hacia dónde va México?".

Sergio Aguayo posa en la sede de la Fundación Ortega-Marañón
¿Cuál sería un diagnóstico de la relación entre las variables narcotráfico, política y democracia y qué podemos esperar para la elección presidencial de 2012?
Estamos entrando una etapa extraordinariamente difícil para atisbar el futuro por varios motivos. Aún no acabamos de entender el tamaño y la fuerza militar, económica y política del crimen organizado. El gobierno de Felipe Calderón le ha infligido cerca de cien mil bajas, ochenta mil detenidos y veintidós mil muertos. Sin embargo, el crimen organizado sigue teniendo una capacidad operativa sorprendente. Esta ausencia de una comprensión cabal del tamaño del enemigo hace muy difícil saber cuáles son sus objetivos y qué capacidad tendrían para conseguir estos objetivos. Mi impresión es que van a intentar ingresar en el congreso para tener un grupo de diputados y senadores que representen sus intereses. Van acercarse a personajes cercanos a diferentes candidatos y van a tener un pie en el gobierno, da igual el signo que sea. Hay una certidumbre, y es que aún no existe una política integral de parte del Estado mexicano para enfrentarse al crimen organizado.

Al hilo de este comentario, ¿cómo tendríamos que definirlo?: ¿Es lucha? ¿Es guerra?
Hay a veces confusión semántica. El presidente Felipe Calderón ha usado en varias ocasiones el término de guerra. Pero hace poco la Universidad de Heilderberg publicó un estudio en el cual incluye a México como un país que tiene un conflicto armado. Esto significa que existen fuerzas que están combatiendo de manera no convencional en territorios no limitados, alrededor de dos tercios del país. Es un conflicto que, además, está recurriendo a la propaganda y a la inteligencia. El ritmo de bajas está creciendo y al final de sexenio el número de muertos llegarán a las cincuenta mil personas. Es un número superior a la cantidad de bajas que tuvo Estado Unidos en la guerra de Vietnam.

Muchos insisten en etiquetar a México como un Estado fallido pero usted lo define más bien como una democracia fallida. ¿Cuál es el riesgo que se corre de llegar finalmente a un Estado fallido?
Hay regiones de México donde reúne los criterios que se establecen para calificarlos como regiones fallidas. No es el Estado, no es en todo México. Pero si creo que hay una democracia fallida y estamos ante una crisis sistémica de tal magnitud que puede desembocar en algunos años en un Estado fallido.

José Varela y Sergio Aguayo.

¿Qué parte de la política exterior y de la política de seguridad estadounidense se explica como factor de esta nueva realidad donde el narcotráfico es una de las principales amenazas para la seguridad internacional?
Estados Unidos están incorporando muy gradualmente esquemas de seguridad un hecho que tenía casi un siglo olvidado, una frontera continental. Durante muchos años a Estados Unidos no le preocupó la frontera sur, no formaba parte de sus preocupaciones estratégicas. Esto cambia durante la Revolución Mexicana cuando tienen que emplear la mitad de sus fuerzas armadas a vigilar la frontera sur. Cuando termina la revolución, y Estados Unidos y México llegan a un entendimiento muy funcional para ambos gobiernos, en este momento Estados Unidos deja de preocuparse por México porque tiene una frontera sur confiable. Es la única superpotencia que tiene ese privilegio que es un aspecto que generalmente se pasa por alto. Si Estados Unidos puede proyectar su poder por todo el mundo es en parte porque no tiene gastar en la vigilancia de sus fronteras. No ocurre así con otras superpotencias.
El crimen organizado, y lo que está ocurriendo sobre todo entre la frontera de Estados Unidos y México, está modificando esta realidad. Estados Unidos destina cada vez más recursos a la vigilancia de su frontera, lo cual, en el caso de que se agrave la situación, puede llevar a que se convierta en otro indicador más del declive de la superpotencia. La guerra del narco en México de manera involuntaria puede provocar un reajuste en la proyección del poder de Estados Unidos. Existe una frase que figura un Plan Defensa Continental estadounidense de los años 40, que es reveladora: “En caso de conflicto, Estados Unidos puede confiar en México”. Esta frase ya no es tan cierta, el gobierno mexicano ya no tiene la capacidad para cumplir con su compromiso de garantizar la paz y estabilidad en la frontera con Estados Unidos.

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