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Nadal sigue sin ceder un set y Verdasco acaba su participación en el abierto de Australia

6-4, 6-2 y 6-3

Domingo 23 de enero de 2011
El tenista español Rafa Nadal sigue sin ceder un set en el Open de Australia y consigue el pase a octavos tras vencer al australiano Bernard Tomic. Por su parte, Fernando Verdasco, incapaz de salir a flote ante el mejor juego de su adversario, el checo Tomas Berdych, sexto favorito, se despidió del Abierto de Australia, el torneo del Grand Slam que más proyección ha generado al jugador español, arrollado por su adversario 6-4, 6-2 y 6-3.

El tenista español Rafa Nadal continúa con paso firme en el Abierto de Australia, primer 'grande' de la temporada, y se clasificó para los octavos de final tras derrotar en tres sets al ídolo local, el australiano Bernard Tomic, por un trabajado 6-2, 7-5 y 6-3.

El número uno del mundo tuvo más dificultades de las esperadas e incluso tuvo que sacar lo mejor de su juego para levantar un 4-0 en contra en el segundo set, aunque en los momentos decisivos del encuentro se notó la falta de experiencia del joven Tomic, aunque demostró a sus 18 años y ante todo un Rafa Nadal, que el tenis australiano ya tiene sucesor para Lleyton Hewitt.

DERROTA DE VERDASCO ANTE BERDYCH
El tenista madrileño, de 27 años y noveno del mundo, ofreció una de esas versiones en las que, invadido por la inestabilidad sobre la pista, divide el gasto de energía entre la lucha consigo mismo y con el rival.

Tomas Berdych, con el que había jugado en diez ocasiones, no aguardaba una batalla tan clara. Sobre todo al inicio, cuando el madrileño quebró, por primera y única vez el saque del centroeuropeo. Es el checo un tenista que ha madurado. Que a sus virtudes, evidentes, añade ahora la ambición por atravesar las expectativas.

Se vio en el pasado Wimbledon, donde Berdych llegó a la final, que perdió contra el español Rafael Nadal. Pero empieza a ser un hombre a tener en cuenta en todas las grandes citas.

Desde que el checo enmendó la pérdida de su saque todo fue coser y cantar para él. Fue a más. Y rentabilizó la desorientación del madrileño, incómodo, impreciso, que reclamó en varias ocasiones la asistencia del médico de pista para ser atendido en el tobillo.

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