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Scarlett Johansson: "Siempre he tenido más curvas que mis amigas"

Entrevista

Domingo 23 de marzo de 2008
¿Cómo se puede llevar tanta presión mediática?
¡La llevo como puedo!... Pero todo es más una idea de la prensa y del entorno que de mí misma. Yo no me veo como lo haceis vosotros. Tengo muchísimos defectos, que intento disimular, pero soy tan humana como los demás. La fama es la que me da un status que hace que nos veáis distintos...

Cuando se mira al espejo, ¿no ve que está estupenda?
Nunca llueve a gusto de todos, no te creas. Unos creerán que soy la mujer de sus sueños y otros no verán nada en mí que les atraiga. Yo, de niña, tenía muchos complejos. No era la más agraciada de mis amigas, ni la más alta, ni la más delgada. Siempre tuve más curvas que ellas y eso me marcó muchísimo.



Pues ahora eso es lo que le hace distinta a las demás…
Creo que todo va por etapas, ¿no? Ahora estamos en la de la mujer saludable, con formas. Hasta hace nada eran las delgadas las que ocupaban las portadas de las revistas, las elegidas por los diseñadores para sus creaciones, las más adecuadas para las campañas publicitarias. Todo es cíclico y ahora vivimos el momento de la mujer de siempre. Supongo que es cuestión de aprovechar la racha y no pensar que será eterna...

¿Una actriz tiene que ser vanidosa?
Dicen que si no no seríamos actrices, ¿no? Yo creo que la vanidad, como cualquier defecto o virtud, es algo innato en la persona, seas actriz, periodista o abogada. Yo procuro tener siempre muy presente que soy persona antes de actriz, que ser un personaje público no me hace diferente a los demás, ni me permite determinadas licencias que como persona anónima no tendría. Creo que ser coherente con una misma es algo muy importante. Y yo intento no olvidarme de eso...


¿Cómo acepta su entorno su status de estrella?
¿Una estrella? (risas) Yo quería ser actriz, lo de estrella es un título que me adjudican los demás. Yo no me lo considero. Mi familia, al principio, miró con un poco de recelo mi empeño en dedicarme a esto. Ten en cuenta que no hay ningún antecedente familiar. Lo único que tenía de esta profesión es mi nombre, que mi madre me lo puso en homenaje a su personaje favorito: Scarlett O´Hara, la protagonista legendaria de "Lo que el viento se llevó". Así que un día llego yo, con apenas 7 años, y les digo que quiero ser actriz y empezar a estudiar en una escuela profesional. Al principio fue un shock, pero como soy bastante testaruda y perseverante, les acabé convenciendo. Ahora sigo siendo igual de tozuda, pero no sé si conservo el don de la persuasión entre mis habilidades...

Sólo hay que preguntarle a Woody Allen para disipar esa duda...Dice que usted es "hermosa, criminalmente sexy, muy lista, divertida"...
¿Te puedes creer que me ruboriza oir esas cosas?. Woody ha sido un regalo para mi carrera, ha conseguido registros en mí que ni imaginaba que podía tener. Me ha dado un sitio en la profesión que nunca olvidaré.

Y le ha convertido en objeto de deseo muy codiciado..
No tengo ningún problema en eso, lo acepto como parte de juego. Esta profesión y la fama tienen varios peajes que pasan facturas. Esa fama de “mujer fatal” es uno de ellos... Yo creo que no lo soy. Es más, creo que cualquiera de mis personajes es mucho más sexy que yo, pero lo llevo bien. Ya he conseguido superar las etapas en las que me agobiaba tanta presión en este sentido.

¿La fama desencanta cuando se la trata de cerca?
Más que desencanto lo que produce es agobio y mucho desconcierto en situaciones límites. No hace mucho, tuve un accidente de coche como consecuencia de una alocada persecución de unos paparazzi. Ahí es cuando pido a gritos mi derecho a la intimidad, porque parecen olvidar que somos seres humanos...


¿Cuál ha sido la situación más insostenible?
Al márgen de las persecuciones de la prensa, hay ya momentos cotidianos que se convierten en insoportables. El otro día, por ejemplo, estaba en una cena privada con un amigo. Estábamos hablando tan tranquilamente cuando, una persona de la mesa de al lado, me puso su teléfono móvil en la cara y empezó a sacarme fotos. Nunca me acostumbraré a eso...

¿Y si un día el teléfono deja de sonar?
¡Me moriríaaa! ¿No has notado que soy superactiva? Cuando estoy dos o tres semanas sin hacer nada, me pongo histérica. Imagínate si pienso que no me van a volver a llamar más. No sabría qué hacer con mi vida, porque esto es lo que me llena, lo que me da energía, lo que me convierte en una mujer feliz. El cine es mi vida.

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