Rafael Ortega | Domingo 30 de enero de 2011
Hace una semana escribíamos sobre “La cercanía de la Iglesia con los medios”, un tema que ha vuelto a confirmar el Papa con su mensaje con motivo de la 45 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se hizo público el pasado día 24, festividad de San Francisco de Sales, Patrón de periodistas. En esta ocasión, Benedicto XVI, bajo el título “Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital”, hace un acertado análisis de esta vasta transformación cultural de nuestro tiempo, pues “las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales.”
Para los periodistas este mensaje es muy importante y más si pensamos que quien nos está hoy en el mundo digital, no es nadie. Los medios digitales se multiplican y ellos tienen que ser vehículos de la verdad. El Pontífice nos dice que “si se usan con sabiduría, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo las aspiración más profunda del ser humano”. También el Papa nos señala la relación que hay entre tres aspectos humanos clave de la vida actual: la comunicación digital, la imagen de uno mismo y la coherencia de vida”. Las dinámicas comunicativas del mundo digital suscitan nuevos modos de construir la propia identidad, y es aquí donde se sitúa el llamamiento del Santo Padre a la coherencia y a la autenticidad y que nos invita. Además, a superar “una interacción parcial, la tendencia a comunicar sólo algunas partes del propio mundo interior, el riesgo de construir una cierta imagen de sí mismos que suele llevar a la autocomplacencia.”
Este es un mensaje que no debe pasar desapercibido para todos aquellos que tienen responsabilidad en el mundo digital. Los que lo hacen y los que lo utilizan. Es decir, todos. Por eso, Benedicto XVI invita a los cristianos a “unirse con confianza y creatividad a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes sino porque esta red es parte integrante de la vida humana. La red está contribuyendo al desarrollo de nuevas y más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensión común”.
Las nuevas redes sociales son ahora las protagonistas de la actuación diaria de centenares de miles de personas, que utilizan esas redes como su único apoyo comunicativo, pues viven en una soledad no deseada, y que, en muchos de los casos, esas personas son usadas de forma no deseable por las redes sociales. Por eso, el Papa apunta en su mensaje que “los creyentes, dando testimonio de sus más profundas convicciones, ofrecen una valiosa aportación, para que la red no sea un instrumento que reduce las personas a categorías, que intenta manipularlas emotivamente o que permite a los poderosos monopolizar las opiniones de los demás. Por el contrario, los creyentes animan a todos a mantener vivas las cuestiones eternas sobre el hombre, que atestiguan su deseo de trascendencia y la nostalgia por formas de vida auténticas, dignas de ser vividas”.
Es un mensaje del Papa que recomiendo leer detenidamente por parte de todos nosotros, los que generamos información y los que la reciben, porque también en el mundo digital “es posible la verdad”, y ahí está nuestra responsabilidad.
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