Opinión

FLUJOS MIGRATORIOS EN AMÉRICA LATINA

Domingo 23 de marzo de 2008
La recesión económica que experimenta actualmente España en algunos de sus sectores más proclives a la recepción de inmigración, ha hecho que este país haya dejado de ser el paraíso soñado para muchos de los trabajadores que vienen del otro lado del Atlántico. La construcción, auténtico motor de la economía y gran generador de empleo para los inmigrantes, es el sector donde más se ha percibido -y se percibirá- esta situación. De hecho, y según datos del Ministerio de Trabajo, casi el 43% de los desempleados de ese sector tienen pocas o muy pocas posibilidades de hallar trabajo.

En América del Sur, Brasil y Chile son ya destinos laborales atractivos para quienes carecen de empleo en sus países de origen, mientras Costa Rica se convierte en un polo de atracción en Centroamérica por la disponibilidad de trabajos de albañilería, fontanería y similares. Y aunque la tradición dicta que miles de latinoamericanos ven el norte de su continente y Europa -fundamentalmente España- como su destino ideal, la expansión de algunas economías de Centro y América del Sur las convierte en una alternativa para mejorar su condición. En Centroamérica, por citar un ejemplo, empresas costarricenses buscan en el exterior trabajadores especializados para cubrir la falta de mano de obra en determinados sectores: hostelería, transporte público y oficios con perfiles técnicos; una situación producida porque Costa Rica vive hoy una tasa de desempleo de sólo el 4.6% y, a la vez, faltan trabajadores cualificados. Por otro lado, la estabilidad de la economía chilena brinda la posibilidad de salir adelante que muchos latinoamericanos buscan. Entre 1999 y 2002 el flujo migratorio hacia Chile se incrementó en 75% de acuerdo con el censo poblacional realizado por el Instituto Nacional de Estadística Chileno. La situación presenta matices que invocan al optimismo. Es una buena novedad tener diferentes alternativas a la hora de buscar un futuro mejor y más cercano de la tierra de origen; Europa y Estados Unidos no deben ser las únicas opciones de destino migratorio.

LO QUE VALE SER POLÍTICO

Cuando el resultado electoral ya es claro, la opinión pública se plantea numerosas cuestiones al respecto como los porqués de la victoria, de las derrotas, los posibles pactos y un largo etcétera. Pero hay algo en lo que el ciudadano de a pie no suele reparar que, en cambio, es crucial para cualquier partido político. Hablamos de datos económicos. Qué y cuánto le reporta a cada fuerza política sacar más o menos escaños, más o menos votos. La Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre Financiación de los Partidos Políticos se refiere claramente a ello en su art. 3: El Estado otorgará a los partidos políticos con representación en el Congreso de los Diputados, subvenciones anuales no condicionadas, con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, para atender sus gastos de funcionamiento. (…) Dichas subvenciones se distribuirán en función del número de escaños y de votos obtenidos por cada partido político en las últimas elecciones a la indicada Cámara.

La evolución de los partidos políticos le ha llevado a una carrera en la que se han convertido en auténticas empresas electorales, dedicadas a la producción de votos y escaños y que, visto lo visto, pueden reportarles pingües beneficios. Los datos que dio Mikel Buesa, no en calidad de miembro del Foro de Ermua, sino en su condición de catedrático de Economía Aplicada de la UCM, son estremecedores. De los 24 millones de euros anuales que habría obtenido ETA entre los años 1993 y 2002, la mitad de ellos salieron del bolsillo de los españoles, vía subvenciones. Así, es comprensible el afán de la izquierda abertzale por entrar en las instituciones. Pero es igualmente espurio saber que, con nuestro dinero se financia al entramado terrorista.

Por otro lado, es un hecho que, hoy en día, dedicarse a la política no suele llevar aparejada una vocación de servicio público. Sería deseable, pero no es en absoluto frecuente. La política es poder. Y no sólo poder económico, que también. Ese poder que tanto gusta, y que da derecho a secretaria, coche oficial y despacho. Ese poder que da nombre y notoriedad. Y ese poder, en suma, que puede asegurar un retiro en condiciones, por mor de un puesto de libre designación como broche a cualquier carrera política. Ferraz y Génova son auténticos lobbies. Y la lucha por formar parte de ellos es verdaderamente encarnizada. De hecho, una vez que se llega, cuesta irse. El famoso apego a la poltrona es uno de los males endémicos más significativos de nuestra clase política.

ELECCIONES EN TAIWAN

La tensión en el Tíbet continua mientras China ve impotente cómo se deteriora día tras día la imagen de país moderno que pretendía dar a la opinión pública mundial. En este contexto, el resultado de las elecciones celebradas en Taiwán -isla encuadrada en China, pero independiente desde 1949- llega como agua de mayo para un país ávido de buenas noticias. La victoria del candidato del partido opositor Kuomintang (KMT), Ma Ying-jeou, pone fin a más de ocho años de gobiernos independentistas y hace prever un viraje de la política de Taiwán hacia China y la apertura de una nueva vía de diálogo entre ambos países. No en vano, Ma no sólo propugna la normalización de las relaciones con China, sino que se manifiesta partidario de un progresivo acercamiento a Pekín y de una posible unión -a largo plazo y de forma democrática- con el régimen comunista. Votándole, los taiwaneses han mostrado su hartazgo frente al nacionalismo radical de su actual presidente Chen Shui-bian.

Con todo, esta noticia no es suficiente para mitigar el daño a la credibilidad e imagen del régimen chino que los incidentes en el Tíbet están causando. Hechos como expulsar a todos los periodistas extranjeros de las zonas en conflicto no contribuyen a mejorar la situación. Por más que China intente aparentar normalidad de cara a los ya tan cercanos Juegos Olímpicos de Pekín, sigue siendo -y demostrando ser- un país en el que no se respetan los derechos humanos básicos. Asimismo, no parece que las autoridades chinas estén demasiado interesadas en avanzar en la senda de la progresiva democratización del país. El oscurantismo, opacidad y brutalidad que están caracterizando la actuación china durante la crisis de estas semanas son más propias de un régimen totalitario

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