Opinión

Un pacto positivo pero tardío e insuficiente

Jueves 03 de febrero de 2011
El Gobierno y los agentes sociales rubricaron ayer en un solemne acto, el pacto social y económico, que incluye, entre otras cosas, la reforma de las pensiones. A la cita, celebrada en el Palacio de la Moncloa, acudieron, además del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de la CEOE, Juan Rosell, el presidente de Cepyme, Jesús Terciado, y los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, respectivamente.

Zapatero, que aseguró que el acuerdo es el más importante desde el Pacto de la Moncloa de 1977 –una comparación desmedida, desgraciadamente- instó a los ciudadanos a “ponerse en pie y volver a caminar después de una seria dificultad”, algo que no deja de sonar irónico cuando ayer mismo nos despertábamos con unas cifras de paro record, que superan de largo los cuatro millones. A estas alturas de la película, escuchar al Presidente calificar de pacto histórico lo que no ha sido sino un acuerdo positivo pero tardío y descafeinado, logrado in extremis para salvar los pocos muebles que aún nos quedan, al Ejecutivo y a los españoles, produce cierto hastío.

Aunque cualquier acuerdo para aunar esfuerzos contra la crisis es una buena noticia, ello no puede ocultar que éste ha llegado demasiado tarde y demasiado poco. El Gobierno no tomó las medidas necesarias cuando tocaba y de él es, en gran medida, la responsabilidad de la paralización del diálogo social que hemos sufrido en el último año. Fue el propio Ejecutivo quien adoptó en su día una maniquea y anacrónica postura de apoyo a los sindicatos frente a la ‘malvada’ patronal.

Además, no puede decirse que el acuerdo traiga consigo las grandes reformas que quiere dar a entender Zapatero. Lo único relevante del pacto ha sido la reforma de las pensiones que, de todas formas, se ha quedado aguada por la presión de los sindicatos y la cercanía de las elecciones. Treinta y ocho años y medio de cotización para recibir el 100% de la pensión sigue siendo insuficientes si nos comparamos con otros países como Francia o Alemania, en donde se exige más de 40 años. No parece que así se vaya a sostener el sistema.

En lo que respecta al mercado laboral, las medidas tomadas son mínimas. El costo del despido aún es dos veces superior al del resto de los principales países europeos y se mantiene la colectivización de los acuerdos laborales, anquilosando el crecimiento económico y la generación de empleo. Continuamos teniendo un mercado laboral viciado y vicioso que sólo se ajusta por el paro.

Para lograr salir de la crisis y ponernos de verdad al nivel de Alemania o Francia hacen falta medidas mucho más profundas y valientes y no remiendos de última hora que sólo son pan para hoy y hambre para mañana.

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