Opinión

Rusia, objetivo del terrorismo islámico

Miércoles 09 de febrero de 2011
La reivindicación por parte del rebelde islamista del Cáucaso Norte, Doku Umarov, del atentado que el pasado 24 de enero acabó con la vida a 36 personas en el aeropuerto moscovita de Domodedovo no ha sorprendido en absoluto al Kremlin. De hecho, sólo restaba por conocer el momento en que se haría oficial el comunicado “oficial”. Desde un primer momento, las autoridades rusas tuvieron claro que se trataba de un ataque con sello islamista. Desgraciadamente, ya tenían experiencia en salvajadas anteriores como para poder acreditar dicho extremo. Lo cual debería llevarles a reflexionar el replantearse parte de su estrategia internacional. Por ejemplo, su apoyo a Irán.

Bien es verdad que, de un tiempo a esta parte, la actitud de Moscú ha variado sensiblemente, alineándose con Occidente en la necesidad de que Teherán abandone su belicismo nuclear. Pero no basta. Es un hecho público y notorio que el régimen de Ahmadineyad apoya al terrorismo islámico; Hamas y Hizbolláh son buena prueba de ello. Su afán desestabilizador no conoce límites, y a nadie escapan evidentes muestras de simpatía de Irán hacia sus “hermanos” del Cáucaso. Que medite, pues, Medvédev, si le merece la pena seguir manteniendo su calculada ambigüedad en lo tocante a sus relaciones internacionales o entiende de una vez por todas que el enemigo no es Occidente, sino en fundamentalismo islámico.

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