Grupos ecologistas afirman que tres cuartas partes de la contaminación atmosférica provienen del transporte por lo que, si en grandes ciudades se quiere disminuir la polución, el único remedio es restringir el uso del transporte privado lo que está en manos de los poderes públicos.
Grupos ecologistas han pedido a los responsables políticos que adopten las medidas necesarias para que los ciudadanos puedan respirar aire limpio. El debate sobre la contaminación en las ciudades se ha reavivado esta semana, al instalarse un
anticiclón sobre la Península que impide que haya ventilación y, en consecuencia, que los gases de los vehículos se dispersan en la atmósfera.
Para paliar esta situación, el alcalde de Madrid,
Alberto Ruiz Gallardón ha animado esta semana a cambiar el coche por el transporte público, una recomendación que se podía leer en pantallas informativas en la M-30. Este miércoles, el
Ayuntamiento de Valladolid ha hecho la misma petición, ya que en la capital castellanoleonesa han llegado a sobrepasarse los valores límite para la contaminación atmosférica.
Sin embargo, para
grupos ecologistas esta recomendación no es suficiente si se quiere aliviar un problema que llevan sufriendo las grandes ciudades desde hace años, y que tiene graves repercusiones sobre la
salud de los ciudadanos.
En declaraciones hechas a la Agencia Efe, el director de
Greenpeace ha dicho que este tipo de situaciones no se solucionan cambiando estaciones de posición –como se ha hecho en Madrid, dónde se movieron a zonas con un flujo menor de coches- o modificando normativas, como el límite establecido de 80 kilómetros por hora en Barcelona.
Paco Segura, portavoz de Ecologistas en Acción, afirma a
EL IMPARCIAL “reducir la contaminación es disminuir el tráfico” y añade que “cualquier medida que disuada del uso del coche y anime a la gente a desplazarse
a pie, en
bicicleta o a usar
transporte público, es positiva, aunque no puede ser una medida eventual, ya que son necesarias medidas estructurales”.
El portavoz de Ecologistas en Acción ha presentado este miércoles en la capital, el informe “
Calidad del Aire en la Comunidad de Madrid 2010", en el que esta asociación denuncia la polución que sufre esta comunidad y la relación tan estrecha que hay entre enfermedades respiratorias, muerte y contaminación.
En concreto, Paco Segura se refiere a las
1.699 muertes prematuras que cada año se podrían evitar en la Madrid si se redujera la media diaria anual de partículas tóxicas en suspensión a 20g/m3, según un estudio europeo elaborado por
Apheis-3, que en España se ha realizado sobre 26 ciudades españolas.
La asociación a la que pertenece Segura va a presentar la próxima semana una
querella contra el Ayuntamiento de Madrid por lo que consideran un delito de omisión de responsabilidades. A juicio de Segura, los responsables municipales –Gallardón en calidad de alcalde y
Ana Botella, como consejera de Medio Ambiente- tienen la obligación, según el
artículo 325 del Código Penal, de poner las medidas necesarias para que no haya emisiones contaminantes en la atmósfera que superen los límites legales.
En la capital, según datos publicados por el Ayuntamiento correspondientes al año 2010, se superan los límites legales de
dióxido de nitrógeno en
18 de las 24 estaciones que miden este contaminante. Ello, según Segura, quiere decir que hay puntos en los que la concentración de partículas ha sido mucho más elevada que la permitida -que es de 40 g/m3- porque la mayoría de estaciones están en parques o en zonas alejadas de la ciudad.
Interrogado por la
responsabilidad individual de los ciudadanos, el portavoz de Ecologistas en Acción cree que desde los organismos públicos se ha ocultado la realidad de una situación que sufren las ciudades desde hace una década. “Si se informa de que hay un problema serio y se hacen campañas, la gente se puede animar a tomar medidas, pero de la noche a la mañana, recomendar dejar el coche en casa o es una propuesta o muy ilusa o es muy cínica, pero que
no va a funcionar.”