Opinión

Los secretos de alcoba de Kirchner distraen el hambre de Argentina

Jueves 10 de febrero de 2011
Los muertos no pueden defenderse y menos de los chismes. El ex presidente argentino Néstor Kirchner, sigue siendo carne fresca de cotilleo político, a poco más de tres meses de su fallecimiento al ventilarse la existencia de una presunta amante que no duda en definirse a sí misma como: “la Evita de Kirchner”.

El último escándalo del Ejecutivo de Buenos Aires ostenta el mismo rosa que la fachada del palacio de Gobierno y supone una indigestión para la Presidenta de la nación y viuda del ex mandatario, Cristina Fernández, que no lo ha tenido nada fácil últimamente. No conforme con tener que dirigir un país endeudado hasta el cuello, que no vive su mejor momento político, económico e internacional, ahora Fernández, además de lidiar con el que fuera el “affair” de su cónyuge y padre de sus hijos, le toca afrontar una situación mucho más delicada e incluso vergonzosa: Argentina se muere de hambre.

Si bien el “romance entre Néstor Kirchner y su directora de documentación, Elisabeth Miriam Quiroga, despierta el morbo hacia la “política rosa” que tanto nos divierte, el hecho no deja de tener ciertos matices oportunistas; sobre todo, porque en 2010 unos 3.000 niños en la pobreza extrema han muerto de hambre en el que ha sido considerado el “Granero del mundo”.

Las provincias de Salta y Misiones presentan índices realmente alarmantes de desnutrición, lo que refleja la mala gestión de los recursos alimenticios dentro de uno de los principales productores de granos y alimentos del planeta. El mismo que en el pasado llegó a abastecer a países como España cuando atravesaba una de sus épocas más duras de hambruna.

Argentina puede estar en ciernes de una crisis alimentaria en sus regiones más aisladas y la opinión pública hace caso omiso de esta preocupante tendencia. Aún cuando hablar de los secretos de alcoba de los presidentes resulta más apetecible que sentarse a analizar los problemas del país, lo cierto es que el papel couché no tiene propiedades comestibles para alimentar a los 9 millones de niños hambrientos que según la FAO acumula el “Granero del mundo”. Un dato que resulta mucho más escandaloso que las infidelidades del difunto Kirchner. O es que ¿acaso vemos a su “Evita” repartiendo arroz, maíz o aceite a estas regiones como lo hiciera la Evita de Perón con España en el 1947? La respuesta salta a la vista.

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