Domingo 13 de febrero de 2011
Agricultura y pesca son dos materias que afectan especialmente a España dentro del marco de la Unión Europea. Una Unión que negocia estos días un nuevo acuerdo pesquero con Marruecos, con las dificultades que ello entraña. Si por España fuera, Marruecos habría recibido todo lo que pide y más. Ocurre que al tratarse de un asunto que afecta a los 27, las negociaciones han de hacerse de manera conjunta, y es aquí donde entran las reservas de algunos estados miembros a la hora de pedir explicaciones al reino alauí sobre el tema de los derechos humanos o -lo que es más importante-, bajo qué autoridad se arroga la soberanía de las aguas saharauis.
Los países que, como España, tienen intereses pesqueros en la zona, están impacientes por lograr un acuerdo rápido y beneficioso. Pero las dudas mostradas por sus socios son perfectamente legítimas, por cuanto la Unión Europea no debe suscribir acuerdos con regímenes que no respeten los derechos humanos -recuérdese la posición común hacia Cuba- ni la integridad territorial de sus vecinos -Sahara-. Desde luego, a Marruecos le interesa llegar a un acuerdo con Europa, pero no a cualquier precio. Sobre todo por parte europea. Y el equilibrio entre intereses y derechos no siempre es fácil. Todos lo sabemos.
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