Opinión

La intrascendente convención municipal del PSOE

Domingo 13 de febrero de 2011
Con unas elecciones a la vuelta de la esquina, la convención municipal del PSOE que ayer clausuraba José Luis Rodríguez Zapatero en Sevilla debía haber tenido una gran relevancia. No fue así. Sólo ha trascendido que el núcleo duro del zapaterismo se dio cita en la capital hispalense con el único fin de intentar a la desesperada ofrecer una imagen de cohesión en torno a un líder con un proyecto serio entre manos. Y ni lo uno ni lo otro. Lo primero, porque ahora que tan mal pintan las encuestas más de uno -Barreda, Fernández Vara y Bono según le da, entre otros- empieza a abandonar el barco. Lo segundo, porque entre rectificaciones, improvisaciones y fotos, la única consistencia que se ha podido ver en Zapatero durante estos años ha sido su fiel seguidismo hacia los sondeos, olvidándose por completo de la realidad.

Además, bien podían en Ferraz haber elegido otro sitio que no fuera Sevilla para realizar sus actos de fin de semana, con la que está cayendo allí a propósito de los ERES irregulares de la Junta de Andalucía. Claro que tampoco están mucho mejor las cosas en Madrid, donde Gómez y Lissavetzky andan a la greña ajustando las cuentas de las últimas primarias. O en Euskadi, donde el difícil y modélico entendimiento entre los dos principales partidos nacionales puede verse perjudicado por ese sector de los socialistas con ansia de batzoki -Odón Elorza y Jesús Eguiguren son sus máximos representantes- y que estos días se empeñan en alinearse con el nacionalismo y pedir la legalización inmediata de los herederos de Batasuna. En interés de la ciudadanía no política, hay mucho que arreglar en el PSOE, no sólo en el ámbito autonómico, sino en el del gobierno de la nación. Y en ninguno de ellos José Luis Rodríguez Zapatero parece ser la persona adecuada.

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