Opinión

Indulgencia frente a la corrupción

Miércoles 16 de febrero de 2011
Tristemente, parece que la corrupción y la indulgencia frente a la misma sigue siendo un mal demasiado extendido entre nuestra clase política. A todos se les llena la boca renegando de esta dañina práctica, pero a la hora de la verdad pocos se atreven a destapar de verdad la manta que cubre a los actos ilícitos. La corrupción es un cáncer de la democracia. Y da igual si lo que está en juego son unos trajes o los 647 millones de los ERE en Andalucía. Toda corrupción, a pequeña o gran escala, debe ser combatida y repudiada por cualquier partido que se considere democrático. Incluso, y aunque la tentación electoral sea demasiado fuerte, los votos nunca pueden sustituir a la Justicia ni, mucho menos, absolver de sus fallos a un candidato.

Por eso, el PP debería cuidarse de poner “la mano en el fuego” por Francisco Camps cuando aún no está claro hasta qué punto le afecta la trama Gürtel y todavía podría pasar por el banquillo de los acusados por su implicación en la misma. De hecho, resulta inquietante verle afirmando ayer, después de que el comité electoral de su partido en Valencia le propusiera como candidato para presidente de la Generalitat Valenciana, que se siente uno de los políticos “con mayor respaldo en la historia de las democracias occidentales”, como si eso fuera un salvoconducto de su inocencia.

Mientras tanto, el PSOE andaluz sigue vadeando con la escandalosa trama de los ERE. En una comunidad que supera en el 30% la tasa de paro, es indignante que la Junta presidida por Griñán sea incapaz de explicar a qué fin se destinaron los 647 millones que, supuestamente, nutrían un fondo para posibilitar el ERE en empresas con problemas. El caso Mercasevilla es sólo la punta de un iceberg cuyas dimensiones aún se desconocen y al que se suma también el del “fondo de reptiles” por el que al menos 12 empresas y 39 personas –quedan por analizar muchos expedientes– se beneficiaron a través de las pólizas de seguros. Tanto el vicepresidente del Gobierno Manuel Chaves como su sucesor, José Antonio Griñán, deben aclarar el destino del dinero, más aún cuando es sabido que ha servido para que alcaldes socialistas, ex gobernadores civiles y otros cargos del PSOE se lucren.

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