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La oposición argelina intenta ganarse al Ejército

crisis en el mundo árabe

Viernes 18 de febrero de 2011
El Comité Nacional por el Cambio y la Democracia (CNCD) ha vuelto a convocar para este sábado diferentes manifestaciones en todo Argelia. La más importante y significativa se espera en la capital, que sigue viviendo en «estado de excepción». Al CNCD, que agrupa a la Liga de Derechos Humanos y cuatro sindicatos independientes, se le han sumado en los últimos dias varios movimientos políticos y asociaciones de internautas argelinos. La marcha de será una nueva prueba de fuerza con el régimen de Abdelaziz Bouteflika.

Coincidiendo con la extensión de los tumultos en Argelia, el líder político Abdelhamid Mehri ha dirigido una carta abierta al presidente Bouteflika. El ex secretario general del FLN (Frente de Liberación Nacional) señala al Jefe del Estado que «no puede ignorar las señales que alertan imperativamente sobre la necesidad de un cambio».

Mehri escribe que, al igual que Túnez y Egipto, en Argelia se impide a amplias capas de la población «participar efectivamente en la gestión de los asuntos públicos». Y añade: «esta marginación y exclusión alimenta constantemente resentimientos de cólera», lo que unido a las dificultades económicas contribuye a reunir «las condiciones para una explosión».

El ex dirigente del FLN, que conoce a Abdelaziz Bouteflika desde hace medio siglo, le insta a «acelerar la supresión de obstáculos que inhiben y coartan la libertad de expresión» y exhorta a «la multiplicación de las iniciativas populares que emanen de la sociedad y pidan un cambio pacífico».

Abdelhamid Mehri cree llegado el momento de reunir un gran cónclave nacional, en el que estén representadas todas las sensibilidades, para establecer un plan de recuperación nacional y determinar también los lineamientos de la política exterior de Argelia que es necesario refundar.

En la misma línea se ha manifestado el politólogo Mohamed Chafik Mesbah, ex oficial del Ejército y reputado especialista en cuestiones de inteligencia y seguridad, en una entrevista al periódico digital Tout sur l’Algérie (TSA). Mesbah también cree que entre Túnez, Egipto y Argelia hay más similitudes que diferencias. «En el plano político los regímenes son autoritarios; en el económico es el subdesarrollo crónico con economías estructuralmente deficientes; y en el social, crece el foso entre la minoría de potentados y la inmensa mayoría de la población pobre o casi paupérrima».

En cuanto a las estructuras del poder existentes en el país, Chafik Mesbah es categórico: «el poder del primer Ministro es insignificante, se limita a coordinar las actividades gubernamentales». El verdadero poder en sí mismo está cada vez más lejos de la población. Lo que ha contribuido a que la revelación de los escándalos de corrupción de los últimos tiempos (Sonatrach, autopista Este-Oeste, pesca, infraestructuras, etc.) haya alimentado «el sentimiento vengativo en la población». Más aún cuando «los personajes públicos incriminados en los escándalos siguen sin ser inquietados».

Mesbah considera que el poder está cada vez más concentrado en manos del Presidente, pero que éste no lo ejerce, con lo que «el país se encuentra paralizado». «No hay circunstancias atenuantes para el Presidente de la República que dispone de todos los poderes necesarios para iniciar –si es que tiene la intención– un programa de transición democrática».

En cuanto a la posibilidad de que tanto el Ejército como los Servicios secretos militares adopten una posición similar a la mantenida en Túnez o Egipto en caso de estallidos populares exigiendo un cambio democrático, Chafik Mesbah, que conoce bien las dos instituciones por dentro, considera que «la transición política obligará a los servicios de inteligencia a reposicionarse conforme a las normas democráticas y los imperativos de la seguridad nacional». Dicho de otro modo, los tan temidos servicios secretos, al igual que el Mujabarat egipcio, se decantarán al lado del pueblo llegado el momento. «El escenario tunecino o egipcio puede repetirse. Será la presión de la calle, con la neutralidad de la institución militar y el apoyo exterior, lo que impondrá el recurso al programa de reformas que abra la via a la transición democrática», concluye.

Hay que señalar igualmente que, por primera vez desde el inicio de las revueltas en Argelia, desde diciembre hasta ahora, una empresa extranjera ha expresado su inquietud sobre el futuro inmediato del país. Se trata del gigante ruso Gazprom. Su vicepresidente Alexandre Medvedev se ha declarado preocupado «por los escenarios posibles vinculados con la evolución de la situación política en los países petroleros». Gazprom trabaja en Argelia junto con la empresa estatal Sonatrach en la explotación de los yacimientos de hidrocarburos de la cuenca de Berkine, en el sur del país.

Es precisamente la cuestión energética lo que más preocupa a los europeos en general y a los españoles en particular. Argelia y la Unión Europea firmarán en unos meses un acuerdo estratégico sobre el abastecimiento de productos energéticos. Argelia es el tercer suministrador de gas a Europa y ocupa el puesto 13º en los suministros de petróleo.

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