Jordi Canal | Lunes 24 de marzo de 2008
Francia vive inmersa en una profunda crisis de identidad. No parece necesario insistir demasiado en esta evidencia, que genera intensos debates en el mundo político e intelectual. El tema es de gran actualidad. El pasado jueves apareció una nueva obra dedicada a esta cuestión: La France, une identité démocratique. Les textes fondateurs (París, Seuil, 2008), del historiador Vincent Duclert. El autor escribió, en 2006, una monumental y excelente biografía del capitán Dreyfus, titulada Alfred Dreyfus. L’honneur d’un patriote, que les recomiendo y que merecería ser traducida.
En el libro que ve ahora la luz, Duclert opone, en tanto que definidora de Francia, la idea de identidad democrática a la de identidad nacional, defendida por el lepenismo y recuperada en los últimos tiempos por el sarkozysmo, que se piensa en función del problema inmigratorio. La primera no se construiría contra la nación, sino que definiría a ésta como sociedad abierta basada en valores políticos comunes. La nación frente a los nacionalismos, en fin de cuentas. Por identidad democrática, hoy algo frágil en Francia, entiende el autor el esfuerzo histórico por construir un país de derechos, de libertades y de deberes.
Esta identidad se expresa en palabras, imágenes y experiencias, y se halla anclada en los siglos y en las sociedades. Casi cuatrocientas páginas están destinadas a reproducir los textos considerados fundamentales: desde escritos de Montesquieu, Rousseau y Voltaire hasta los de Bloch, Aron, Camus o Halévy, pasando por los de Victor Hugo, Zola, Jaurès y Péguy. Sin olvidar, está claro, leyes y declaraciones, o los autores actuales: Foucault, Gauchet, Rosanvallon o Lefort.
El libro de Vincent Duclert constituye, en definitiva, una lectura indispensable y sugerente, además de una saludable y generosa invitación al debate.
TEMAS RELACIONADOS: