Juan Federico Arriola | Domingo 20 de febrero de 2011
"Porque los locos aquellos creen que el bienestar del país sólo puede ser garantizado por la presencia de un ejército numeroso y fuerte, constantemente en pie de guerra." Santo Tomás Moro (Utopía) Hoy por hoy, de iure México está en paz, de facto está en guerra consigo mismo, sí consigo mismo, porque no hay violencia fruto de una invasión extranjera o de una agresión de México en contra de otro país, sino que la violencia es contra miles de delincuentes -todos civiles- fuertemente armados, cortesía de sus proveedores particulares los armeros estadounidenses que hoy ganan una verdadera fortuna.
Los mexicanos hemos perdido la capacidad de contar el nùmero de personas muertas derivadas de actividades de la delincuencia organizada y no sólo eso, las autoridades están rebasadas y no pueden investigar todos los casos, aunque los homicidios se siguen de oficio y no es necesario esperar la querella de un particular para iniciar la investigación ministerial. El presidente de la república, Felipe Calderón no ha suspendido las garantìas individuales, proceso constitucional que requiere de la aprobación del Congreso o en sus recesos de la Comisión Permanente, pero sí desde el inicio de su gobierno declaró de manera improvisada la "guerra" a los delincuentes, cuestiòn que ahora niega, quizá por temor a ser acusado en algún tribunal internacional de violación a los derechos humanos.
Sin embargo, hace dos días, el titular del Poder Ejecutivo Federal envió cuatro batallones màs del Ejèrcito a los estados norteños de Nuevo León y Tamaulipas, hecho que habla por sí mismo de la "guerra" de facto que sostiene el Estado en contra de miles de narcotraficantes y secuestradores. No obstante que se han detenido a muchos delincuentes, de los cuales un nùmero importante ya fue condenado, la violencia y la inseguridad pública persisten y se ahondan en parte del territorio mexicano, porque surgen nuevos líderes criminales y más sicarios, muchos de ellos desempleados y sin educación formal, en su mayoría por debajo de los 30 años de edad. Calderón quiere engañarnos con el discurso de que "vamos en la ruta correcta", de que "ganeremos este conflicto", pero a menos de 21 meses de que termine el sexenio, se ve muy dificil que disminuya la tendencia criminal que nos azota. El gobierno de Estados Unidos hace muy mal su tarea -quizá a propósito- en evitar que el flujo de armas potentes cruce su frontera con México. Empiezo a pensar mal del gobierno de Obama, y guardadas las proporciones, considero que los intereses duros de Estados Unidos relacionados con armas, drogas y petróleo controlan a la Casa Blanca, para intervenir directamente en México, como lo hizo Hitler con Austria antes de marzo de 1938. El régimen nazi saboteó con actos terroristas y criminales diversos al gobierno de Austria presidido por Schuschnigg tuvo que soportar la presión nazi.
Cuando entró Hitler a su natal Austria, "volvió el orden" a través del terror nazi. ¿Què desea Estados Unidos? ¿Intervenir militarmente en México so pretexto para controlar su frontera sur debido a que considera que lo que acontece en mi país es tema de seguridad nacional estadounidense?¿Qué mejor pretexto para invadirnos que la violencia mexicana que ya cobró la vida de otro funcionario estadounidense en el centro del territorio? ¿Cuàntas vidas de mexicanos se han perdido en la guerra que desató Calderón con su estrategia de sacar al Ejèrcito de sus cuarteles y a la Marina de sus bases navales? La corrupción en cuerpos policíacos demuestra que la idea de contratar más hombres y mujeres para convertirlos en policías puede incrementar el problema de inseguridad, pero el Ejèrcito y la Marina empiezan a demostrar cansancio, porque consideran que la lucha contra el narcotráfico es también deber del gobierno de Estados Unidos que proporciona una ayuda económica ridícula (Plan Mérida) pero es ineficazen evitar la distribuciòn y consumo de droga en su país.
La Convención de Palermo es desde el punto de vista polìtico una fase superior a la certificación que daba Washington a México y Caracas, cuestión por demás criticable porque Estados Unidos asumía un papel de superioridad moral sobre México y Colombia en la lucha contra el narcotráfico, pero se olvidaba de ver hacia dentro de sus fronteras el crecimiento en el consumo de todo tipo de drogas. En esta Convención hay reglas y formas para medir el cumplimiento jurìdico de los paìses miembros en contra de la delincuencia organizada. México presenta un avance que se ve manchado por la terrible violencia en calles, campos y autopistas. El gobierno de Calderón se confunde. Los ciudadanos que exigimos paz y justicia, no decimos que el gobierno federal pacte con los criminales. Pasar de la narco-guerra a la narco-paz es sólo una ficción momentánea de lograr el objetivo de una normalidad constitucional hoy inexistente. El problema es que las autoridades mexicanas competentes no se han atrevido a investigar y procesar a los lavadores de dinero, a las otras autoridades involucradas como protectoras de carteles de narcotráfico y tampoco se ha puesto a defender la soberanía de México como debe ser, porque la intromisión política de Estados Unidos ya es alarmante. No son los discursos y pronunciamientos de diversas autoridades federales y locales, es el hecho de que hay más agentes de ese país inmersos en labores de investigaciòn -yo le llamo espionaje- sobre los carteles de las drogas.
Estamos probablemente a un paso de la intervención militar estadounidense en la frontera. A Bush no le importaba el terrorismo etarra ni los daños que provocó en España, aunque el entonces habitante principal de la Casa Blanca dijo que lucharía también contra la ETA. Eso se lo creyó José María Aznar para dar su beneplácito para que Estados Unidos invadiera primero Afganistán y después Iraq a efecto de que España se involucrara en este conflicto bélico internacional. Al presidente Obama no le importan los más de 30 mil personas muertas violentamente en México en los últimos 4 años, ahora su gobierno hace un escándalo por el fallecimiento derivado de un atentado en contra de un agente de migración en la autopista San Luis Potosí- Ciudad de México. La señora Napolitano ha pedido al gobierno mexicano que atrape a los responsables del homicidio de su agente, para que sean juzgados y ejecutados en su país. A Estados Unidos le interesa el petróleo y los enormes recursos naturales de México, no su gente.
La historia así lo demuestra. La dificil relación bilateral entre Estados Unidos y México tiene un compás casi invariable: mientras los intereses económicos y políticos de Estados Unidos no se vean afectados, puede haber dictaduras duraderas en México como la de Porfirio Díaz (1876-1911) o la del Partido Revolucionario Institucional (1929-2000)sin que el gobierno de Washington se inquiete por la falta de democracia. El discurso de la democracia y la libertad lo saca la Casa Blanca cuando ven amenazados sus intereses. Curiosamente, hoy que México vive en la democracia formal, las autoridades de Estados Unidos revisan su polìtica exterior hacia México: vuelve a presionar, se entromete en asuntos internos mexicanos, y dice que lo que acontece en México puede ser considerado como tema en la agenda de seguridad nacional de Washington.
Haga sus deducciones, amable lector.
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