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Jennifer Aniston visita Madrid para promocionar [i]Sígueme el rollo[/i]

con adam sandler

Martes 22 de febrero de 2011
Jennifer Aniston ha pasado este martes por Madrid para presentar "Sígueme el rollo", su nueva comedia romántica, de la que ha dicho que, como la mayoría de proyectos en los que participa, le ha hecho sentir "ilusionada y animada" como al inicio de su carrera.


Aunque en un principio se hace la sorprendida cuando le preguntan si le pesa la corona de reina de la comedia -"no sé si es cierto que me etiqueten así", Jennifer Aniston, durante una visita a Madrid, en seguida reconduce la pregunta para afirmar que si tiene que llevar una corona, se pondría ésa "con mucho orgullo".

Junto a sus compañeros del rodaje de "Sígueme el rollo", película que promociona, el humorista Adam Sandler y la modelo Brooklyn Decker, Aniston ha protagonizado una rueda de prensa en la que los entrevistados, siguiendo la estela de la película que presentaban, han optado más por el humor que por las respuestas serias.

"No envidio ninguno de los papeles de los actores candidatos a los Óscar", ha afirmado contundente Aniston quien un momento antes bromeaba diciendo que le habría encantado interpretar al rey de "El discurso del Rey" porque "habría sido un auténtico reto".

Ha dicho sentirse "satisfecha" de haber madurado "como actriz y como persona" y de haber dado el salto de los papeles de mujer soltera e independiente de sus inicios, como el de la protagonista de "Friends" -"una serie que ha hecho feliz a mucha gente"- al momento actual, cuando suele interpretar a mujeres que rozan la cuarentena, están divorciadas o con hijos y viven en medio de una comedia romántica con final feliz.

"Espero seguir haciendo lo que estoy haciendo ahora hasta que sea muy, muy, muy mayor", ha confesado entre risas la actriz, que dice que nunca ha buscado dirigir su carrera hacia la comedia o hacia el drama, sino encontrar "cierta conexión" entre ella misma y los personajes que interpreta.

En "Sígueme el rollo", Aniston da vida a Katherine, una mujer con dos hijos que no ha vuelto a encontrar el amor tras su divorcio y trabaja como ayudante de un cirujano plástico (Danny, interpretado por Sandler) que finge ser un hombre infelizmente casado para conquistar a chicas jóvenes como la inocente Palmer (Decker).

La cinta parodia los excesos de la cirugía plástica con hilarantes y exagerados ejemplos de las secuelas de un "retoque" que ha ido demasiado lejos, pero, sobre todo, a través del sorprendente personaje de Nicole Kidman (Devlin Adams), incómoda amiga de los tiempos de universidad de Katherine, que ha pasado por el quirófano para contribuir a la fantasía de una vida perfecta.

Para Sandler, la actuación de Aniston en esta secuencia fue sorprendente porque "sabía que iba a ser graciosa, pero nunca imaginé que sería tan buena", una interpretación que se vio favorecida por los toques de improvisación del actor, que siempre deja algo a la imaginación, "aunque el guión sea tan bueno como éste".

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