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¿Por qué Europa y EEUU no intervienen en Libia?

crisis en el mundo árabe

Miércoles 23 de febrero de 2011
La flaqueza europea y norteamericana en abordar la crisis en Libia y la debilidad manifestada por el Consejo de Seguridad de la ONU que evita aplicar sanciones y acudir en ayuda de la poblacion libia masacrada por su propio regimen, myuestran claramente que Gadafi conoce el talon de Aquiles de los hasta ahora sus aliados. Petroleo, inmigracion, terrorismo, inversiones: el despota libio no dudara en utilizar todas sus bazas.


Por los acontecimientos que se suceden hasta el momento, Gadafi sabe que la Unión Europea, la Casa Blanca o sus socios europeos, uno por uno, no quieren pasar de las simples condenas a la utilización desmesurada de la violencia. Y, sin embargo, la Comisaria de la ONU para los Derechos Humanos ha estimado que lo que está haciendo el régimen puede ser considerado como “crímenes contra la humanidad”. El director del centro de Estudios e Investigaciones sobre el mundo árabe y el Mediterraneo con sede en Ginebra, Hasni Abidi, lo califica como “ crímenes de guerra”. ¿Por qué entonces Occidente no interviene para detener el genocidio en Libia?

Hay al menos nueve razones importantes:

1) El petroleo. Libia es el cuarto productor de África y dispone de las más importantes reservas probadas de todo el continente. El 85% de su petroleo es exportado a Europa. Italia es su primer cliente; el 22% de sus importaciones de crudo provienen de Libia. El mercado actual se encuentra en situación crítica, agravada por la crisis financiera internacional. Empresas petroleras italianas (Agip-ENI, Petrofina), francesas (Total), britanicas (BP), alemanas (Wintersall, Veba), españolas (Repsol, Gas Natural) y americanas (Marathon) explotan el oro negro del desierto libio. Los recursos de hidrocarburos suministran 35 mil millones de dolares anuales a las arcas del régimen de Gadafi.

2) Compra de armamentos. Gadafi ha sido durante años un cliente muy solvente para la industria armamentista europea y norteamericana. Pagaba al contado. Su policía y cuerpos de seguridad recibían decenas de instructores italianos y alemanes, principalmente.

3) Inmigración. Gadafi ha sabido vender a Europa su papel como gendarme para detener el flujo masivo de inmigrantes africanos hacia Europa. Decenas de miles siguen esperando la ocasion para saltar de sus costas a Italia. Si el régimen se derrumba, la pesadilla de una avalancha masiva se hará realidad. Italia ya ha visto la llegada de miles des tunecinos tras la caída del dictador Ben Ali, y no quiere que el escenario se repita. Desde 2002, Gadafi cooperaba con Europa para contener la inmigración ilegal. Si deja de hacerlo, nadie puede predecir lo que ocurrirá.

4) Islamismo. El coronel libio ha sabido utilizar la baza del islamismo. Sabe que Europa teme el efecto devastador – social y político – que puede acarrear si el terrorismo islámico se implanta en el viejo continente. Gadafi se mostró sin piedad en contra de algunos grupos extremistas que se formaron en el país a finales de los 80 y mediados de los 90, principalmente el Movimiento Islamico de los Mártires y el Grupo Islamico Combatiente Libio. Haciendo una amalgama entre los grupos terroristas y el islamismo político que predican los hermanos Musulmanes, Gadafi hace creer a Europa que si el cae, se instaurará en Libia un estado islámico radical. La otra cara de esta misma moneda consiste en actuar como mediador en múltiples ocasiones a nivel internacional, principalmente cuando se trata de secuestros de ciudadanos occidentales. El papel de “bueno” lo ha jugado su hijo Seif el Islam con la Fundación Gadafi de Caridad Internacional que preside.

5) Vacio de poder. Gadafi amenaza a Occidente con un vacío de poder en caso de derrumbe de su régimen. El sistema tribal imperante en el país y la débil oposición existente en el exterior y con poco arraigo dentro del país, ayudan a crear esa sensación de caos en un país que se encuentra a las puertas de Europa.

6) Los extranjeros virtualmente secuestrados. Mientras no hayan salido del país todos los europeos que trabajan en la explotación petrolífera y en los diferentes proyectos en curso en el país, Gadafi dispone del arma de su posible retención. Pero, además de los europeos, en el país hay entre 50 y 80 mil tunecinos residiendo, otros tantos marroquíes, un millón y medio de egipcios y un número indefinido de subsaharianos cuya suerte depende del capricho del despota. En su virulenta arenga, Gadafi acusó a los tunecinos de “suministrar la droga a los manifestantes”, a quienes trato de ratas y mercenarios.

7) Armas de destruccion masiva. En 2003, el régimen de Gadafi anunció su decisión de destruir sus arsenales de armas de destrucción (ADM), “prohibidos por la comunidad internacional”, y se comprometió en particular a deshacerse de las armas químicas, ya que según los expertos no poseía armas nucleares. Acerca de las primeras, la inteligencia occidental estimaba que se concentraban en tres depositos: Rabta (Pharma 150), Sebha (Pharma 2000) y Tahurnah. Se pudo comprobar que cesó la producción de armas químicas, y que destruyó una parte de sus arsenales. Pero no todo. Se quedó con algunos centenares de toneladas de gas mostaza y gas nervioso. Y en cuanto a sus armas biológicas, no está claro si continuó o no su producción. La cuestión entonces es: ¿intentará utilizar su arsenal de ADM en caso de verse acorralado? ¿Contra quién?

8) Terrorismo. Gadafi financió y armó varios grupos terroristas que operaron en Europa en los años 70, 80 y 90. ¿ Podría volver a reactivarlos? ¿ Utilizaría el arma de la amenaza terrorista para poner de rodillas a la Unión Europa?

9) Inversiones y finanzas. La Unión Europea es el principal cliente de Libia. Italia, Alemania, Francia y España son sus principales clientes. Gadafi ha invertido miles de millones de euros en Europa y los europeos lo han hecho en el país norteafricano. El temor a un colapso de las inversiones atenaza a Occidente.

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